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En el bar con: Ken Loach, Jim Jarmusch, Javier Bardem, Pepe Rubianes…



Hace un tiempo que hicimos la crítica del BAR RAVAL, situado en el centro de Barcelona, conocido por muchos y frecuentado por anónimos y también famosos. Por esta razón, hemos querido aprovechar para charlar con Rafa, propietario del bar, y que nos cuente ANÉCDOTAS CURIOSAS y divertidas que han pasado en estos 30 años de historia del local.

Rafa nos cuenta que “ESTO ERA EL ALMACÉN DE LAS REVISTAS EL VIEJO TOPO, QUIMERA Y VIBRACIONES, y el bar estaba lleno de pósters de Marx, de Lenin y Bakunin. Lo limpiamos, montamos el bar y, 30 años después, vienen unos chicos jóvenes que vienen con el grupo este de autores jóvenes de Odio Barcelona y de la Generación Nocilla y me preguntan “¿Ey, Rafa, esto antes del bar qué era?” “Pues mira, era el almacén de la revista El Viejo Topo” “¡Coño, Rafa, si nosotros somos los redactores de la revista El Viejo Topo! Pero ahora estamos allí en Mataró”; es curioso, como que el círculo se cierra.”

MI SOCIA ESTUVO CASADA CON PEPE RUBIANES hace un montón de tiempo y ahora está con el Carles Flavià; entonces, en base a ella, vino mucha gente de esta. El Rubianes venía… bueno, los últimos años ya casi no venía, sólo entraba a saludar y tal. Pero durante muchos años vino aquí y yo creo que fue a raíz de todo lo que se bebió aquí que dejó de beber alcohol (risas); luego, ya se fue a África…

El director de cine JIM JARMUSCH vino aquí dos noches seguidas y yo no le reconocí; la 2º noche, cuando se marchaba, un traductor noruego que venía aquí casi siempre me dice “ese es el director aquel americano”. No me había enterado.

Un lunes de esos tétricos, de invierno, que aquí no hay nadie, hace un montón de años, empiezan a entrar por la puerta NARCÍS SERRA, ex-ministro de Defensa, JOAQUÍN LEGUINA, ex-presidente de la comunidad de Madrid, y otras personalidades que querían comer y todo eso, porque venían de hacer un acto en el CCCB y bueno, nada, te apañas con lo que puedes ¡claro, no les vas a decir que no! Y nada, se sientan y tal y lo divertido es que, yo iba sirviendo, y Narcís Serra, que ya se había acabado lo suyo, iba picando del plato de Joaquín Leguina mientras éste hablaba y explicaba lo suyo.

Una noche de estas de invierno, también, que casi no hay nadie y cuando estás a punto de cerrar, entran 2 chicas que tenía vistas del bar y ¿quién viene con ellas, señoras y señores? ¡Pues ANTONIO GADES! De esto hace unos 20 años o más, porque aún actuaba, tenía Carmen en El Liceo. Se había encontrado al salir a estas chicas que conocían el bar y vinieron aquí.

Hablando aquí hasta las 8 de la mañana, y es que tenía una verborrea que hablaba sin parar. De Marisol no habló, pero sí de cuando era militante comunista, de cuando llegó a Barcelona de jovencito, que había trabajado en una fábrica de preservativos; tendría 16-17 años…

Otra noche, se levanta una chica, viene a la barra a pedirme, la miro y era VICTORIA ABRIL; un par de noches vino, también, JAVIER BARDEM. Es curioso, porque nunca he tenido ninguna pretensión de nada; por ejemplo, las primeras veces que venía PASQUAL MARAGALL, tenía que guardar religiosamente su turno, o una vez, hace unos años, había venido JOHN MALKOVICH con no sé quien más, que habían ido al Poliorama y me llamaron del teatro para que les guardase una mesa. Era un sábado de esos que estaba todo “petao”, pero de verdad, arriba y abajo, y yo les dije que no podía echar a alguien para que viniera John Malkovich a sentarse. No tengo ganas y, además, cantaría; yo no puedo elegir una mesa y decirles que se levanten porque viene John Malkovich. Llegó a venir, pidió una mesa, no había mesa y se fue.

El día que estrenaron Tierra y Libertad, la película del KEN LOACH, la gente se saltó la inauguración oficial y vinieron; desembarcaron en masa actores, equipo de producción, seguidores y tal aquí en el bar, y bueno, era también un día de aquellos que coincidía con despedidas, cenas de Navidad, cosas de estas… que no quedaba ni un centímetro libre.

Era la época que yo subía y bajaba bastante e iba insultando a la gente para que me dejaran pasar con los platos “¡coño, dejadme subir!” y bueno, y subiendo y bajando las escaleras, digo ¿quién este tío que hay aquí en la escalera que no me deja pasar? A la 3º vez le reconocí, era Ken Loach, que estaba allí en la escalera, que no sabía dónde meterse…

Gracias Rafa por contarnos algunas de las muchas anécdotas vividas en el Bar Raval.

Un comentario

  1. Enric

    Un lloc genial, tranquil, on es pot conversar i molt acollidor. 100% recomanable.

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