El Celler d’en Frank Petersen


En Barcelona, en el Raval más cerrado y racial, se esconde una bodega regentada por un señor llamado Armando, simpático y distendido, que atiende a los pocos clientes que caben en este pequeño local, en cuyo espacio cuadrado se ubican la barra cerámica a la derecha, las antigüas neveras de madera al fondo y unas pocas mesas con sus respectivos taburetes.

Si bien está abierto todo el día, parece que lo que más se tercia en este lugar es pasarse el rato tomando cervezas y, cuando la gusa asoma, pedirse unas raciones de embutidos y/o queso con su pan con tomate y aceite, que eso nunca puede faltar.

Posteriormente a nuestra visita, hemos descubierto que esta bodega no es tal desde hace mucho. Anteriormente, era un colmado de barrio y fue por el 1999 que los actuales dueños lo han recuperado para darle la estética y la función de bar-bodega.


Entendemos que durante la reconversión han aprovechado casi todo lo que el anterior colmado tenía: las neveras, las barricas, el mostrador, los carteles antiguos… lo que da esa autenticidad al Celler de Frank Petersen y que, al fin y al cabo, las diferencias entre un colmado y una bodega son escasas.

El ambiente es joven, aunque no falta el señor mayor del Raval de toda la vida y que le gusta asomarse a menudo por un bar como éste, a tomarse su vermut, su chato, su cerveza o lo que se tercie.

El Celler de Frank Petersen
Calle Bisbe Laguarda, 6. Barcelona
De Lunes a Sábado, 11 a 23h.
Domingo cerrado.

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