La Bodeguita sin nombre o “El Palas”

Aconsejados por nuestros amigos del Mugi (leer post anterior) nos dirigimos en busca de la que, según ellos, es de las pocas bodegas o bares realmente auténticas que quedan en la ciudad de Bilbao.

Curiosamente, se encuentra en la misma calle, cosa nada extraña teniendo en cuenta la gran densidad de bares que hay en dicha arteria de ocio como es la calle Licenciado Poza y no nos costó mucho encontrarla; y eso, a pesar de que dicha bodega no tiene ningún cartel o letrero en la fachada que ayude a identificarla.

La razón de esa ausencia la supimos con posterioridad degustando una cerveza y charlando con Ione, su propietaria, que al igual que en el caso del Mugi, es ya la tercera generación que regenta el local. Son ya MÁS DE 60 AÑOS dando servicio a la parroquia local, que sigue fiel a su cita en esta emblemática y a la vez discreta taberna, que nació sin nombre y así sigue a pesar de que algunos la apodan “EL PALAS”, como simpática metáfora y referencia a su “ostentosa” decoración.

Un local de tamaño medio, tirando a pequeño, absolutamente exento de decoración postiza y con apenas algunos cuadros y fotos en la pared que complementan un espacio cuyo principal protagonista es una barra añeja con un sobre desgastado por el paso del tiempo. Detrás de esa barra, que ocupa prácticamente la mitad del establecimiento, encontramos unas barricas de vino en batería de las cuales antiguamente servían el vino y, sobre todo, el txacolí y que ahora, por prescripción del Ayuntamiento y sus nuevas normativas, solamente valen de decoración y como testigo de tiempos mejores y menos burocráticos.

Por su idiosincrasia y oferta, el local invita a consumir de pie en la barra pero también dispone de 3 mesas en el interior (un mobiliario más propio de una terraza) y de un gran barril en el exterior a modo de mesa de apoyo.


La oferta es igual de austera que la decoración y consiste básicamente en cerveza, algunas variedades de vino (se recomienda pedir en porroncito), frutos secos, conservas y unos pequeños pero muy apetecibles bocadillos fríos (mención especial al de bonito con piparras), que te hacen al momento y que van de perlas para matar el gusanillo a mediodía o a media tarde.

No es un bar para comer con profusión sino más bien para hacer una parada agradable y amena; una escala más en esa tradición tan bilbaína de ir de bar en bar y de pintxo en pintxo.

Bar “El Palas”
Licenciado Poza, 3. Bilbao

1 Comment

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  1. 1
    Mikelon

    Recuerdo cuando estudié en el insti (1981) y todos los recreos comíamos el bocadillo de bonito con un porrón de Cariñena para los cinco. Salivo mas que los perros de Paulov solo de pensarlo. Volveré.

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