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Premis Vinari – nace el concurso de vermuts catalanes


Reus, capital (¿mundial?) por excelencia del vermut, aúna en sus tierras tradición, pasión, historia y cultura de esta particular bebida. Muy conscientes de la buena época que está viviendo -tanto de cara al consumidor como del productor- han decidido, de la mano de Vadevi.Cat, convocar el primer concurso de elaboración de vermut en tierras catalanas, un hecho que confirma la buena salud de la que goza y de la calidad de la materia prima.

El certamen, cómo no, se realizará en Reus los días 13 y 24 de Abril; dos jornadas en las que un jurado especializado determinará, en primera instancia, qué vermuts serán seleccionados como finalistas y ya, durante la segunda jornada, se otorgarán los premios “Vinari d’Or”, “Vinari de Plata”, “Vinari de Bronze” y el “Gran Vinari d’Or”, otorgado al vermut mejor valorado de todos.

I Ruta de la Tapa Born-Gòtic BCN


Poco a poco, el frío de este invierno empieza a diluirse y la Primavera asoma al final de la calle, lo que se traduce en buen rollo, amigos, vermuteo bajo el Sol, eventos… En Barcelona, ya podemos empezar a saborear estas primeras pinceladas primaverales con una ruta de tapas, la primera que San Miguel organiza, exclusivamente, en los barrios Gótico y Borne de Barcelona.

La modesta cantidad de participantes (16) es casi un punto a favor para todo aquel que tenga como misión hacerse la ruta entera, algo totalmente asumible durante los 4 días que dura: del 19 al 22 de Febrero. Además, la zona bien merece un paseo mientras se disfruta de la gastronomía de los 16 bares participantes: Casa Paco, Pecat, Bormuth, Euskal Etxea, Bodega Flassaders, Txirimiri, Nervión, Blau Cucina e Caffè, El Viejo Pop, Bidasoa, El Pintxo de Petritxol, Matís Bar, La Alcoba Azul, Bar del Pi, Pirineus y La Estación de Francia.

Bodega Manolo

El otro día volvimos al barrio de Gracia de Barcelona, que tanto nos gusta, para visitar una bodeguita de lo más auténtica y que ya nos habían recomendado alguna que otra vez: la Bodega Manolo.

Junto a la Plaça del Nord, este carismático lugar tiene todo lo que uno espera de la bodega centenaria de barrio: barricas, vino y vermut a granel, neveras de madera, mesas de mármol y hierro, una barra y muchas estampas de otros tiempos. Con una entrada de lo más clásica, la bodega Manolo se divide en dos zonas, una primera donde está la barra y 4 mesas pequeñas y una segunda, “custodiada” por grandes toneles de vino, donde las mesas son algo más grandes y encontramos, además, el servicio y el acceso a la cocina.