La bodega d’en Rafel


Corrían los años 60 cuando un joven y deportista chaval adquirió el bar Terra Alta, situado en la calle Manso de Barcelona. Decidió cambiarle el nombre y ponerle el suyo propio; así nacía, pues, la Bodega d’en Rafel.

De dimensiones no muy grandes, la Bodega d’en Rafel cuenta con elementos clásicos como las barricas de vino, las neveras antiguas, las baldosas de pared, las mesas de mármol y forja, las sillas de madera torneada… y costumbres tan nuestras como EL DOMINÓ y las cartas se juegan habitualmente, si bien este tipo de ocio se limita a gente de cierta edad y será una lástima comprobar dentro de unos años que está desaparecido en los bares.

Con una parroquia extensa, autóctona y heterogénea, el Rafel es todo un emblema del barrio, ya sea porque respira tradición en cada detalle del local o porque Rafel y su plantilla son todo amabilidad y atención. Además, cuentan con buen producto, ya que los boquerones rebozados estaban deliciosos, al igual que el lacón, los pimientos de padrón y el embutido, del que destacamos el “xolis“, producto autóctono del Pallars, de dónde son los dueños del Rafel.


Como toda bodega de barrio sufrió un declive hace unos años y parecía relegada a ser un reducto de los viejos del barrio. Gracias al boom del vermut entre la gente joven y al resurgir de los bares con más solera y autenticidad, la BODEGA D’EN RAFEL vive una segunda juventud con un ambiente espectacular; tanto es así que en horas punta es literalmente imposible entrar.

En todo caso, es ésta una bodega muy cercana, acogedora y auténtica, por lo que recomendamos al 100%.

La Bodega d’en Rafel
Manso, 52. Barcelona
Laborables, de 7:30 a 24h
Festivos, de 8 a 17h
Domingo cerrado.

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