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Bodega El Pimpi


La última vez que pisamos Málaga desconocíamos la existencia de este bar, que resulta ser toda una institución en la ciudad. EL PIMPI es auténtico pero no centenario, y es que su envidiable emplazamiento y su ubicación en un enorme caserón del siglo XVIII dan la impresión de que lleve ahí toda la vida.

Inaugurado en 1971, la bodega debe su nombre a un conocido personaje de la ciudad que ayudaba a las tripulaciones y pasajeros que llegaban al puerto y, años más tarde, ampliaban su abanico convirtiéndose en guías turísticos de Málaga.

EL PIMPI ES UNA PASADA. Dividido en dos zonas diferenciadas por una entrada propia, lo que se definiría como El Pimpi aprovecha prácticamente todo el caserón con salones y terrazas para los clientes; una inmensidad de bar de varios pisos, diferentes barras, decenas de mesas, barricas para aburrir y motivos andaluces de antaño. No falta el “muro de la fama”, una pared atiborrada de fotos de personajes célebres y famosetes que han pasado por El Pimpi.

Bodegas Espadafor


Granada tiene uno de los monumentos más visitados del país, lo que provoca que te encuentres turistas durante todo el año, da igual que haga frío o calor, que sea Febrero o Agosto; están siempre ahí, rondando y buscando, además, la famosa tapilla gratis. Por eso, si lo que queremos es salir de la vorágine sin perder un ápice de calidad y autenticidad, no se nos ocurre una idea mejor que BODEGAS ESPADAFOR.

En pie desde 1910, este local centenario se encuentra junto a la Gran Vía, casi al final de todo, lo que nos supone un paseíllo desde el centro la mar de agradable (más si hace solete) mirando escaparates y contemplando, entre otras cosas, las farolas tan extrañas que hay.

Bodegas Espadafor es un bar considerablemente grande y amplio, con gigantescos cuadros y fotografías añejas colgando de sus paredes, una gran barra de mármol y madera que parte casi en dos el espacio y las clásicas neveras antiguas de bar junto con barricas que ofrecen vermut, palo cortao, jerez oloroso y otras delicias.