El Viena de Las Ramblas cumple 30 años

Viena de Las Ramblas No, no nos hemos vuelto locos y sí, hoy hablamos de una cadena de fast-food: el VIENA. Esta cadena de bocadillos y estética marcadamente tirolesa nace en Sabadell en 1969 de la mano de Pere Llorens y Silvestre Siscart basándose en los frankfurts de Alemania.

El local mítico del Viena siempre ha sido el que había en SABADELL, junto a la Rambla, un establecimiento estrecho y alargado en el que solo podías comer en la barra o de pie pegado a la pared.

Algunos años más tarde amplió al fondo con un salón con mesas pero al no tocar la parte delantera, no perdía su carácter auténtico.

Por desgracia y casi sin hacer mucho ruido, el año pasado decidieron cerrar este emblemático local para abrir otro Viena dos números más allá, presuponemos que por el mero hecho de dar mayor capacidad y, en consecuencia, hacer más caja. Está claro que el romanticismo no es una premisa en las reuniones de la directiva del Viena…

Por este motivo, hoy nos fijamos en el VIENA DE LAS RAMBLAS como si de un único especímen se tratase. Se ubica en la antigua Charcutería Mumbrú, de 1886, y decidió inteligentemente mantener algunos de sus elementos decorativos además de restaurar las pinturas del techo para conformar el bar que hoy conocemos y que en 2018 celebra 30 años.

En estos 30 años, muchas veces son las que hemos visitado el Viena de Las Ramblas y nos acordamos de que hace ya algunos años había un pianista que tocaba a ciertas horas del día, algo que también habíamos visto en el establecimiento de Sabadell. Una nota artística que se agradecía y que diferenciaba esta cadena fast-food de las otras, además de por su calidad, que difiere bastante de la competencia.

Viena de Las Ramblas

No hay que perder ocasión de probar su emblemático bocadillo Viena, el sandwich Alpino, el cevapcice (más conocido como “zipi zape”) o sus flautines de jamón, que para desayunar entran de muerte.

El Viena de Las Ramblas se ubica en la antigua Charcutería Mumbrú, de 1886

No es un bar al uso, no quedas ahí con los amigos para tomar unas cañas (aunque sus jarras molan mucho) y tampoco encontrarás tapas ni banderillas, pero el Viena de Las Ramblas rezuma historia y autenticidad por sus 4 paredes, y cuando decidimos tomarnos uno de sus bocadillos, siempre venimos a este local. Tiene personalidad. Además, es una de las escasas excusas que nos quedan para pisar la masificada y turístitica Rambla, cuya oferta gastronómica general no debería ser una opción ni para el turista.

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