El origen del sifón de soda para el vermut

Hace unas generaciones atrás, en los bares existía un matrimonio indivisible claramente identificable: el vermut y el sifón de soda. Era muy común que nuestros padres y/o abuelos se tomaran el vermut rebajado con vermut, así que nunca podían faltar ninguna de las dos cosas en la barra del bar; productos que han vuelto pero de manera distinta.

Mientras que el vermut ha vuelto con fuerza a nuestras barras desde hace unos 6 años, la moda del sifón de soda viene de unos pocos años más atrás y, casi exclusivamente, como elemento decorativo. El gusto por lo vintage, lo atractivo del artilugio y la escasez de existencias han convertido en el sifón en un producto muy deseado. Y es que, si bien en el siglo XX existían en España muchas fábricas de agua carbonatada y sifones, hoy en día son poquísimas las empresas que lo fabrican.

El agua carbonatada creada de manera artificial es un invento que se atribuye a Joseph Priestley, un científico del siglo XVIII considerado como el descubridor del oxígeno. Este elemento, que antes surgía de forma natural en manantiales y que ya usaban los romanos, ahora se producía de manera artificial y necesitaba de un artilugio para, sobre todo, contener el gas de forma satisfactoria desde el primer vaso hasta el último, una tarea que llevaría varias décadas de investigación hasta llegar a M. Savaresse, quien ideó la botella sifoídea (ver foto).

El gusto por lo vintage, lo atractivo del artilugio y la escasez de existencias han convertido en el sifón de soda en un producto muy deseado

Al principio, y por los componentes que se necesitaban para elaborarla, la soda o agua carbonatada era un producto que solo se podía encontrar en farmacias, algo que iría cambiando hasta llegar al siglo XX, donde el sifón de soda era muy consumido en nuestro país y en Italia o Argentina, donde incluso existe un museo dedicado a la soda.

Hoy en día, el sifón es no solo un objeto vintage que no puede faltar en cualquier market o vermutería sino fuente de inspiración para creaciones artísticas. Hemos visto sifones reconvertidos a lámparas, por ejemplo, o incluso cojines en forma de sifón.

Vía | www.clubdelsifon.com.ar
Vía | Tratado de farmácia teórica y práctica, Volumen 2

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