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La bodega d’en Rafel


Corrían los años 60 cuando un joven y deportista chaval adquirió el bar Terra Alta, situado en la calle Manso de Barcelona. Decidió cambiarle el nombre y ponerle el suyo propio; así nacía, pues, la Bodega d’en Rafel.

De dimensiones no muy grandes, la Bodega d’en Rafel cuenta con elementos clásicos como las barricas de vino, las neveras antiguas, las baldosas de pared, las mesas de mármol y forja, las sillas de madera torneada… y costumbres tan nuestras como EL DOMINÓ y las cartas se juegan habitualmente, si bien este tipo de ocio se limita a gente de cierta edad y será una lástima comprobar dentro de unos años que está desaparecido en los bares.

La Coctelería Tirsa de Hospitalet renace en Barcelona

Cuenta la leyenda que el Ave Fénix era un pájaro mitológico que se consumía por el fuego cada 500 años para luego resurgir de sus propias cenizas. Nosotros, hace algo más de un año, vimos consumirse por el fuego legislativo a la coctelería TIRSA de Hospitalet, un emblema de su ciudad, de Barcelona y de más allá.

Manel Tirvió dejaba la barra tras más de 50 años en una tarde-noche de despedida intensa y rodeado de sus clientes más asiduos. Parecía entonces que el Tirsa se apagaba para siempre y así lo creímos todos. Pero no.

ENRIC BERTOMEU, uno de los bartenders de la coctelería original y que todos conoceréis, decidió un día que aquello no podía acabar así y buscó hasta encontrar un local en Barcelona que fuera digno de alojar el NUEVO TIRSA COCKTAIL BAR. Desde hace unas 3 semanas, ese deseo de Enric se ha hecho realidad en la calle Mallorca, y junto con su hijo y un equipo de profesionales (siempre bendecidos por el gran Manel Tirvió), recupera la esencia de esa coctelería que tanto nos gustaba y en la que tan a gusto nos sentíamos.

La nueva Bodega Balmes


Después de descubrir que la Bodega Balmes había cerrado, descubrimos también que alguien había cogido las riendas del negocio y que habían reinaugurado hacía pocos días, por lo que aprovechamos la primera ocasión que tuvimos para ir a ver si la reforma había sido radical o no, algo fácil de adivinar, en verdad, sabiendo cómo era anteriormente.

La Bodega Balmes, la de antes, pasaba bastante desapercibida a pesar de su gran rótulo, suponemos que porque el aspecto era de bodega-tienda y solo eso, aunque la verdad es que el local tenía una pequeña barra en la que se podía hacer un vermuteo básico. El RESTYLING DE LA NUEVA BODEGA BALMES ES BRUTAL, han limpiado a fondo el local (¡la de horas qué habrán echado!), ampliando sustancialmente con el uso del espacio del fondo, que antes era el almacén.

Gran Bodega Saltó


Despedimos el año haciendo una visita a una de las bodegas veteranas del barrio barcelonés de POBLE SEC, ubicada en la calle peatonal más concurrida de todas. Hablamos de la Gran Bodega Saltó, un establecimiento que, como todas las de este estilo, nació con la idea de vender vino a granel a sus vecinos, una práctica que se está perdiendo, entre otras cosas, por las políticas de los Ayuntamientos y sus manías reglas sanitarias. De hecho, en buena parte del norte de España está totalmente prohibido.

En la Bodega Saltó, aún hoy es posible comprar VINO A GRANEL, si bien no desde las enormes y majestuosas barricas de la entrada, que nos dan la bienvenida a un local decorado de una forma bastante peculiar, mezclando tradición con arte y toques kitsch.

Bar Colombia


Un barrio de Barcelona lejano para nosotros pero lleno de encanto es el barrio de Sant Andreu del Palomar, ubicado en la entrada de la ciudad si vienes por la Avenida Meridiana y que, precisamente por esta lejanía, desconocemos bastante. En una de esas escasas visitas al barrio descubrimos el BAR COLOMBIA, situado estratégicamente en la unión de las calles Gran de Sant Andreu y Paseo de Fabra i Puig.

El Colombia se mantiene en esa esquina DESDE 1913 y prácticamente intacto a como era en sus inicios, cuando por aquel entonces abría la barra que daba directamente a la calle, como se aprecia en la foto retro. Hace ya unos años la cerraron por puros motivos logísticos.

Dentro, la zona de la barra es estrecha para luego abrirse en una sala de doble altura donde hay mesas y muchas fotografías antiguas del bar. Llama la atención la colección de carteles de las fiestas mayores del barrio que tienen colgada en la pared y que, sospechamos, están todos los que son.

Bodegas Díaz-Salazar


Junto a la Catedral de Sevilla y a uno de nuestros bares favoritos de la ciudad, Casa Morales, nos encontramos la Bodega Díaz-Salazar, un bar de grandes dimensiones y espacioso en el que nos resguardamos del sofocante calor para llenarnos la tripa. Llegamos pronto y estaba vacío, así que escogimos lugar y nos dejamos aconsejar por el jefe, un tipo canoso, alto y vestido como mandan los cánones.

Así pues, una de tortillas de bacalao y una de chipirones (no se trataba de atiborrarse, que debíamos seguir la ruta de bares), dos raciones deliciosas de las cuales nos sorprendió especialmente la primera, pues esta tortilla es pequeña, finísima y crujiente, como si de unas chips se tratasen.

Bar El Rinconcillo


Tres años después de visitar Sevilla y comprobar, con tristeza, que el Rinconcillo estaba cerrado por reformas, hemos conseguido volver y disfrutar de este fantástico lugar, un bar fundado en 1670 que rezuma historia por doquier. Escondido en una callejuela del centro de la ciudad, el Rinconcillo es un vivo reflejo del arte y la cultura andalusí: azulejos que datan de los siglos XVII, XVIII y XIX, suelo de loza de Tarifa, detalles de madera torneada… un lugar con acogedor y con MUCHO ENCANTO.

La planta baja está repartida en varios espacios, dos con barra y un tercero para mesas, más cómodo para tapear o por si nos decantamos por los platos de la carta. En nuestro caso y como no podía ser de otra forma, nos quedamos en la parte de la barra, esperando pacientemente a que se despejara algún rincón, para pedir ricas viandas.

Bar El Paraigua


Ubicado junto a uno de los ejes de mayor densidad turística de Barcelona, el Bar Paraigua observa desde 1968 la transformación que esta ciudad ha estado experimentando en los últimos 47 años. Aún así, entrar en este bar es como hacer una regresión a épocas mejores, un oasis entre tanto negocio de tapas, paella y sangría.

Inaugurado un 5 de Abril de 1968, la historia del Bar Paraigua es de lo más peculiar. Cimentado sobre un antiguo convento del s. XI y del cual se han conservado las bóvedas y el suelo originales, dando cabida hoy en día a lo que es coctelería y sala de conciertos, la planta principal y que ejerce como bar es totalmente modernista, una decoración que se compró al dueño de una tienda de paragüas cercana (Gallés, 1902) para, seguidamente, adaptarla al nuevo espacio.

Así pues, y como bien explican en la web del bar, podemos saber que los rótulos del bar son los paneles originales de la tienda; el frontal de la barra eran las antiguas vitrinas donde se exponían los paraguas; los arrimaderos y cristales de las paredes mantienen la misma función…

Café Bar Bilbao


Uno de los bares que visitamos en Bilbao y del que quedamos encantados es el Café Bar Bilbao. Situado en la céntrica Plaza Nueva (que de nueva tiene ya poco) y bajo uno de sus pórticos, este emblemático local da servicio desde 1911, si bien se renovó en 1992 aunque los camareros nos aseguraron que está prácticamente intacto.

Un llamativo portón de color azul eléctrico nos da la bienvenida y nos garantiza un buen ágape, y es que los maravillosos pinchos que adornan la barra están a cuál mejor. ¡No por nada en 4 días estuvimos 3 veces! Pincho de bacalo al pil-pil, ración de calamares (a falta de las famosas rabas), croquetas de jamón, sandwich vegetal…

El interior del bar, entre clásico y rematadamente clásico, combina los tonos azules con el dorado tanto en techo como en paredes, donde podemos contemplar esa característica baldosa que tanta personalidad le da al “Bilbao”. Por lo demás, fotos antiguas de una ciudad que ha sufrido cambios radicales tampoco hace mucho, dejando atrás su fama de ciudad gris y fea.