Blog

El Viena de Las Ramblas cumple 30 años

Viena de Las Ramblas No, no nos hemos vuelto locos y sí, hoy hablamos de una cadena de fast-food: el VIENA. Esta cadena de bocadillos y estética marcadamente tirolesa nace en Sabadell en 1969 de la mano de Pere Llorens y Silvestre Siscart basándose en los frankfurts de Alemania.

El local mítico del Viena siempre ha sido el que había en SABADELL, junto a la Rambla, un establecimiento estrecho y alargado en el que solo podías comer en la barra o de pie pegado a la pared.

Algunos años más tarde amplió al fondo con un salón con mesas pero al no tocar la parte delantera, no perdía su carácter auténtico.

Los bocadillos de Can Conesa

Can Conesa
En esta interminable búsqueda de bares auténticos, hay ocasiones en las que nos encontramos con BARES que no son emblemáticos por su conjunto global sino por un solo producto, una sola tapa, un solo camarero… Convirtiéndose en carismáticos y antológicos gracias a este aspecto tan concreto. Y es en este caso en el que nos hallamos con los BOCADILLOS DE CAN CONESA, en Barcelona.

La fama de los bocadillos de Can Conesa es tal que casi a cualquier hora del día hay largas colas para pedir. Colas de turistas pero también de autóctonos que acuden solos, en pareja o en familia. ¿Pero es justificada tanta fama?

El renacer del Bar Muy Buenas

No todos los días podemos dar la noticia de que un bar emblemático, tras cerrar de forma dramática, vuelve a abrir sus puertas. El bar MUY BUENAS lo ha hecho y a lo grande, devolviéndole la dignidad que su anterior inquilino bien se encargó de destrozar y que hizo temer por un fatídico final para este precioso bar modernista del barrio gótico de Barcelona.

Ahora, el Muy Buenas renace como si no hubiera pasado el tiempo, con sus detalles y mobiliario resplandecientes tal y como lo hiciera a principios del siglo XX, y es que sus actuales titulares, Enric Rebordosa y Lito Baldovinos (responsables también de La Confiteria y de Dr. Stravinsky), decidieron RESTAURAR el local sin trampa ni cartón, al modo artesano de la época, aunque para ello tuvieran que invertir bastante más dinero. No solo recuperar un local emblemático nos encanta, también echar mano de maestros artesanos cuya profesión está casi extinta es todo un acto de rebeldía contra la era digital y tecnológica que nos absorbe.

Caffè Mulassano – Torino

Turín, ciudad majestuosa, tranquila, viva y repleta de calles anchas porticadas, es también una ciudad con una concentración más que interesante de cafés históricos que nacieron en la época en que ésta fue capital del país y residencia de la Casa de Saboya, futuros reyes de Italia.

El café que hoy nos ocupa es el Caffè Mulassano, situado en Piazza Castello desde 1907, aunque ya existía desde el siglo XVIII en Via Nizza.

Es un bar de dimensiones muy reducidas que juega con los espejos para dar mayor sensación de amplitud a la vez que en ellos se reflejan los detalles de madera trabajada, sobre todo, del techo.

El Caffè Mulassano tiene un par de características que lo hacen único. Por una parte, se le considera el INVENTOR DEL TRAMEZZINO, pues por allá en 1925, cuando la pareja Angela y Onorino Nebiolo regresó a su Turín natal tras vivir una larga temporada en Detroit y adquirió este local, cuya licencia estaba en venta, buscó la manera de ofrecer algo nuevo…

Casa Alberto


A punto de cumplir los 200 años de existencia, CASA ALBERTO es toda una institución en Madrid; ubicado en unos de los barrios más interesantes y carismáticos de la capital, funciona como taberna y como restaurante (de 13:30 a 16h y de 20 a 24h).

Casa Alberto llama la atención por muchos motivos. Su fachada rojo sangría y su letrero negro con letras doradas resalta sobre el resto, sobre todo si venimos por la calle Príncipe. Su interior recargado de molduras de madera, lámparas antiguas y fotografías o recortes de periódico transforman este lugar en un local acogedor que parece transportarte a otro siglo; quizás a 1924, cuando el dueño de entonces -Alberto de Dios- hizo la reforma que ha llegado hasta nuestros días.

Bodega El Pimpi


La última vez que pisamos Málaga desconocíamos la existencia de este bar, que resulta ser toda una institución en la ciudad. EL PIMPI es auténtico pero no centenario, y es que su envidiable emplazamiento y su ubicación en un enorme caserón del siglo XVIII dan la impresión de que lleve ahí toda la vida.

Inaugurado en 1971, la bodega debe su nombre a un conocido personaje de la ciudad que ayudaba a las tripulaciones y pasajeros que llegaban al puerto y, años más tarde, ampliaban su abanico convirtiéndose en guías turísticos de Málaga.

EL PIMPI ES UNA PASADA. Dividido en dos zonas diferenciadas por una entrada propia, lo que se definiría como El Pimpi aprovecha prácticamente todo el caserón con salones y terrazas para los clientes; una inmensidad de bar de varios pisos, diferentes barras, decenas de mesas, barricas para aburrir y motivos andaluces de antaño. No falta el “muro de la fama”, una pared atiborrada de fotos de personajes célebres y famosetes que han pasado por El Pimpi.

La Casa del Abuelo


Callejeando por el centro de Madrid nos encontramos con LA CASA DEL ABUELO, una taberna centenaria que empezó en 1906 bajo el nombre de La Alicantina y que se hizo famosa en la ciudad por tener uno de los mejores vinos dulces de la ciudad, traído, precisamente, de Alicante.

“El vino del abuelo” era lo que pedían los clientes y ya pocos llamaban a este local por su nombre, así que sus dueños tomaron la decisión de cambiárselo a como lo conocemos hoy. Aún así, no han cambiado su esencia ni su filosofía, pues mantienen su oferta gastronómica, escueta y de calidad, y hasta la vajilla y plancha originales.

Taberna Casa Enrique


Viajar en el tiempo entre 4 paredes a pleno siglo XIX se torna tarea complicada cuando de lo que se trata es de un bar. Cada vez es más difícil tropezarse con uno de ellos y los que permanecen, luchan como jabatos por mantenerse; por eso es especialmente emocionante adentrarse en uno de ellos. Esta vez, nos ha tocado ir a Granada a visitar Casa Enrique, una bodega FUNDADA EN 1870 muy conocida por sus vecinos y casi nada por el turista, que se deja llevar por las cartas llamativas y los “typical spanish”.

Casa Enrique es una auténtica sede social, donde muchos clientes son asiduos y ya amigos, donde son muchos los famosos que se han sentido como en casa y, todo, en un espacio reducido y abarrotado, lleno de barricas, botellas, fotografías, muebles… Un templo en el que adorar el buen comer y el buen beber.

Bodegas Díaz-Salazar


Junto a la Catedral de Sevilla y a uno de nuestros bares favoritos de la ciudad, Casa Morales, nos encontramos la Bodega Díaz-Salazar, un bar de grandes dimensiones y espacioso en el que nos resguardamos del sofocante calor para llenarnos la tripa. Llegamos pronto y estaba vacío, así que escogimos lugar y nos dejamos aconsejar por el jefe, un tipo canoso, alto y vestido como mandan los cánones.

Así pues, una de tortillas de bacalao y una de chipirones (no se trataba de atiborrarse, que debíamos seguir la ruta de bares), dos raciones deliciosas de las cuales nos sorprendió especialmente la primera, pues esta tortilla es pequeña, finísima y crujiente, como si de unas chips se tratasen.