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El renacer del Bar Muy Buenas

No todos los días podemos dar la noticia de que un bar emblemático, tras cerrar de forma dramática, vuelve a abrir sus puertas. El bar MUY BUENAS lo ha hecho y a lo grande, devolviéndole la dignidad que su anterior inquilino bien se encargó de destrozar y que hizo temer por un fatídico final para este precioso bar modernista del barrio gótico de Barcelona.

Ahora, el Muy Buenas renace como si no hubiera pasado el tiempo, con sus detalles y mobiliario resplandecientes tal y como lo hiciera a principios del siglo XX, y es que sus actuales titulares, Enric Rebordosa y Lito Baldovinos (responsables también de La Confiteria y de Dr. Stravinsky), decidieron RESTAURAR el local sin trampa ni cartón, al modo artesano de la época, aunque para ello tuvieran que invertir bastante más dinero. No solo recuperar un local emblemático nos encanta, también echar mano de maestros artesanos cuya profesión está casi extinta es todo un acto de rebeldía contra la era digital y tecnológica que nos absorbe.

Bodega La Palma cumple 80 años


El barrio gótico de Barcelona esconde muchos tesoros antiguos, tanto arquitectónicos como artísticos, y no faltan en esa lista comercios emblemáticos que resisten a la furia especulativa y turística y que parecen no merecer la misma protección, cuando este tipo de tiendas y bares son los que conforman la personalidad de esta maravillosa ciudad.

Detrás del Ayuntamiento y en una de esas callejuelas históricas resiste la BODEGA LA PALMA, que estos días está de celebración ¡cumple 80 años! Una gran noticia que podemos festejar gracias a Judit Giménez, la actual propietaria y ex-clienta asidua del bar. Ella, cuando se enteró de que La Palma se traspasaba, quiso coger las riendas de ese bar al que siempre había ido dejándolo casi tal y como estaba, manteniendo la esencia de bodega antigua y emblemática que, al final, es lo que le da valor a éste y otros locales similares.

Bar El Paraigua


Ubicado junto a uno de los ejes de mayor densidad turística de Barcelona, el Bar Paraigua observa desde 1968 la transformación que esta ciudad ha estado experimentando en los últimos 47 años. Aún así, entrar en este bar es como hacer una regresión a épocas mejores, un oasis entre tanto negocio de tapas, paella y sangría.

Inaugurado un 5 de Abril de 1968, la historia del Bar Paraigua es de lo más peculiar. Cimentado sobre un antiguo convento del s. XI y del cual se han conservado las bóvedas y el suelo originales, dando cabida hoy en día a lo que es coctelería y sala de conciertos, la planta principal y que ejerce como bar es totalmente modernista, una decoración que se compró al dueño de una tienda de paragüas cercana (Gallés, 1902) para, seguidamente, adaptarla al nuevo espacio.

Así pues, y como bien explican en la web del bar, podemos saber que los rótulos del bar son los paneles originales de la tienda; el frontal de la barra eran las antiguas vitrinas donde se exponían los paraguas; los arrimaderos y cristales de las paredes mantienen la misma función…

El Celler d’en Frank Petersen


En Barcelona, en el Raval más cerrado y racial, se esconde una bodega regentada por un señor llamado Armando, simpático y distendido, que atiende a los pocos clientes que caben en este pequeño local, en cuyo espacio cuadrado se ubican la barra cerámica a la derecha, las antigüas neveras de madera al fondo y unas pocas mesas con sus respectivos taburetes.

Si bien está abierto todo el día, parece que lo que más se tercia en este lugar es pasarse el rato tomando cervezas y, cuando la gusa asoma, pedirse unas raciones de embutidos y/o queso con su pan con tomate y aceite, que eso nunca puede faltar.

El Bar La Plata cumple 68 años


Noticias como ésta nos alegran el día. Hoy 31 de Octubre de 2013 el emblemático bar de pescaítos LA PLATA cumple 68 AÑOS, casi siete décadas de existencia en ese pequeño local esquinero, sencillo y acogedor, al que siempre apetece ir.

Años en los que apenas ha cambiado nada del bar y que, además, han servido para hacerse un lugar en los corazones de sus convecinos, ya peregrinos acérrimos, y a todo turista, famoso o anónimo, que aprecia lo bueno que ofrece esta ciudad.

El Bar Marsella podría cerrar para siempre


Como hemos comentado muchas veces, una de las poderosas razones por las que se creó este humilde blog era para promover y dar apoyo a todos esos bares míticos cuya historia forma ya parte de su propia ciudad. Pues bien, esta mañana nos hemos quedado de piedra al leer el artículo de El País en el que el propietario del BAR MARSELLA denuncia su actual situación.

Los dueños de la finca en la cual se ubica el bar han decidido venderla por 1 millón de euros y en su totalidad, es decir, a costa del local cuyos 2 siglos de historia podrían esfumarse y permanecer, únicamente, en el recuerdo de muchos.

Bar Pastís


Actualizado 24-7-2015. El Ayuntamiento ha manifestado su intención de hacer lo posible por la permanencia del bar Pastís.
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Poco le queda a la ciudad de Barcelona de aquella época canalla en la que la vida en algunos bares, sobre todo en los barrios del Raval y el Gótico, era toda una experiencia, en ocasiones hasta mística. El Kentucky, el Cangrejo y el BAR PASTÍS son referentes de unas cuantas generaciones que mucho podrían contar de lo vivido en ellos.

El Bar Pastís, a pesar de todo, sigue en pie desde hace más de 65 años (abierto en 1947). Y decimos “a pesar de todo” porque cuenta en su haber con varias denuncias vecinales, que se quejan del ruido y de la música año tras año. Sí, ha estado a punto de ser clausurado pero su dueño se aferra a esos poquísimos metros cuadrados que son toda una manifestación del “horror vacui”: fotos, objetos varios, botellas, rótulos, óleos (pintados por su primer dueño), caricaturas, recortes de periódico… Todo acompañado por MÚSICA FRANCESA, referencia de aquellos tiempos más bohemios y en los que sus primeros dueños buscaban recrear al ambiente de los locales de Marsella y de París.

Bar Kentucky

Si hablamos de uno de los barrios históricamente más canallas de la noche barcelonesa tenemos que hacer referencia ineludible al otramente llamado BARRIO CHINO, en pleno corazón del cual se halla el Bar Kentucky.

Dicho bar, junto con muchos otros establecimientos de la zona como El Cangrejo, forman el enjambre de ocio nocturno de estilo añejo y atemporal, al margen de las grandes tendencias de diseño, y son fieles testigos de las aventuras taciturnas y no siempre confesables de gran parte de la población, sobre todo autóctona de la ciudad condal.

El Kentucky debe su nombre a la masiva presencia de marines norteamericanos (U.S. Navy) que desembarcaban en Barcelona por los años 50-60-70 y que desahogaban sus penas y daban rienda suelta a sus impulsos más humanos en los bares próximos al puerto. De esta manera, y con su nombre como reclamo, el establecimiento tuvo su auge como cobijo de marines, comerciantes, prostitutas y todo tipo de personajes de lo más variopinto, dispuestos a sacar tajada de los dólares recién llegados.

Mesón del Café

En una zona de Barcelona en la que todo parece estar dirigido al turista extranjero prevalecen, por fortuna, establecimientos antológicos que sortean la marea de franquicias y negocios nuevos y desangelados.

El Mesón del Café es un bar de muy reducidas dimensiones que SE FUNDÓ EN 1909 y, sorprendentemente, sigue funcionando y manteniendo la estética de sus inicios, entre taberna, cafetería modernista, cierto estilo vienés con esas paredes forradas de dibujos costumbristas, etc. Aunque, quizás, lo que más llama la atención es LA CAFETERA que tienen expuesta en la pared que surge del falso techo, la que se usaba originariamente, tal y como lo atestigua una de las fotografías del local.

El amplio horario del bar permite desayunar, tomarse unas cervezas y pinchos, merendar un chocolate con churros o, como bien publicita su propio nombre, pasarse a TOMAR UN BUEN CAFÉ, pues es lógico pensar que serán especialistas en esto mismo. Y es por este motivo que me veo en la necesidad de hablar del café que nos sirvieron en nuestra visita a este bar, el cual, tengo que confesar, deja muchísimo que desear.