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Bar Pastís


Actualizado 24-7-2015. El Ayuntamiento ha manifestado su intención de hacer lo posible por la permanencia del bar Pastís.
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Poco le queda a la ciudad de Barcelona de aquella época canalla en la que la vida en algunos bares, sobre todo en los barrios del Raval y el Gótico, era toda una experiencia, en ocasiones hasta mística. El Kentucky, el Cangrejo y el BAR PASTÍS son referentes de unas cuantas generaciones que mucho podrían contar de lo vivido en ellos.

El Bar Pastís, a pesar de todo, sigue en pie desde hace más de 65 años (abierto en 1947). Y decimos “a pesar de todo” porque cuenta en su haber con varias denuncias vecinales, que se quejan del ruido y de la música año tras año. Sí, ha estado a punto de ser clausurado pero su dueño se aferra a esos poquísimos metros cuadrados que son toda una manifestación del “horror vacui”: fotos, objetos varios, botellas, rótulos, óleos (pintados por su primer dueño), caricaturas, recortes de periódico… Todo acompañado por MÚSICA FRANCESA, referencia de aquellos tiempos más bohemios y en los que sus primeros dueños buscaban recrear al ambiente de los locales de Marsella y de París.

Bar Kentucky

Si hablamos de uno de los barrios históricamente más canallas de la noche barcelonesa tenemos que hacer referencia ineludible al otramente llamado BARRIO CHINO, en pleno corazón del cual se halla el Bar Kentucky.

Dicho bar, junto con muchos otros establecimientos de la zona como El Cangrejo, forman el enjambre de ocio nocturno de estilo añejo y atemporal, al margen de las grandes tendencias de diseño, y son fieles testigos de las aventuras taciturnas y no siempre confesables de gran parte de la población, sobre todo autóctona de la ciudad condal.

El Kentucky debe su nombre a la masiva presencia de marines norteamericanos (U.S. Navy) que desembarcaban en Barcelona por los años 50-60-70 y que desahogaban sus penas y daban rienda suelta a sus impulsos más humanos en los bares próximos al puerto. De esta manera, y con su nombre como reclamo, el establecimiento tuvo su auge como cobijo de marines, comerciantes, prostitutas y todo tipo de personajes de lo más variopinto, dispuestos a sacar tajada de los dólares recién llegados.

Mesón del Café

En una zona de Barcelona en la que todo parece estar dirigido al turista extranjero prevalecen, por fortuna, establecimientos antológicos que sortean la marea de franquicias y negocios nuevos y desangelados.

El Mesón del Café es un bar de muy reducidas dimensiones que SE FUNDÓ EN 1909 y, sorprendentemente, sigue funcionando y manteniendo la estética de sus inicios, entre taberna, cafetería modernista, cierto estilo vienés con esas paredes forradas de dibujos costumbristas, etc. Aunque, quizás, lo que más llama la atención es LA CAFETERA que tienen expuesta en la pared que surge del falso techo, la que se usaba originariamente, tal y como lo atestigua una de las fotografías del local.

El amplio horario del bar permite desayunar, tomarse unas cervezas y pinchos, merendar un chocolate con churros o, como bien publicita su propio nombre, pasarse a TOMAR UN BUEN CAFÉ, pues es lógico pensar que serán especialistas en esto mismo. Y es por este motivo que me veo en la necesidad de hablar del café que nos sirvieron en nuestra visita a este bar, el cual, tengo que confesar, deja muchísimo que desear.

Coctelería Boadas


Después de hablar y localizar multitud de bares, bodegas e incluso granjas por el territorio nacional (que prometemos seguir ampliando), le toca el turno a una tipología de locales hasta ahora olvidada por nuestra parte : las Coctelerías. Y si hablamos de este tipo de establecimientos en Barcelona, la Coctelería Boadas merece el honor de ser la primera de una posible y quien sabe si extensa lista de referencias.

Este establecimiento, que sale en absolutamente todas las guías turísticas de la ciudad condal debido a su historia y sin duda también a su UBICACIÓN EN PLENAS RAMBLAS, abrió por los años 30 y conserva el aspecto original y una gran oferta de cócteles y combinados: Bloody Mary, Gimlet, Mojito, Gin Tonic, Rob Roy

Su localización se nos antoja un tanto desfasada con el paso del tiempo y el devenir de las Ramblas, que han perdido parte de su encanto debido a la banalización y vulgarización que el turismo masivo y barato ha imprimido al barrio.

Cafè de l’Òpera

Ochenta y tres son los años que acompañan al Café de la Ópera, emblemático local situado en una de las calles más transitadas del mundo: Las Ramblas de Barcelona, y justo enfrente del Gran Teatro del Liceo. No es de extrañar, entonces, que sus 4 paredes nos hablen de la historia de UNA BARCELONA DEL SIGLO XVIII, cuando aquél era el punto de partida de muchos carruajes a ciudades como Zaragoza o Madrid.

Más tarde, en pleno siglo XIX y a raíz de la construcción del Liceo, lo que fuera una tasca SE CONVIRTIÓ EN UNA CHOCOLATERÍA de decoración vienesa cuyos delicados espejos se conservan hoy día, además de otros detalles decorativos.

Actualmente, el Café de la Ópera es un bar-restaurante al que acudir, tanto para DESAYUNAR como para MERENDARSE un suizo con churros (lo que hicimos nosotros) o, incluso, para ir a COMER O CENAR, y es que su holgado horario permite esto y mucho más.

Granja M. Viader

Para cerrar el capítulo de granjas vamos a hablar de una de las favoritas de los barceloneses y, sin duda, una de las que tiene más historia. Fundada en el año 1870, la Granja M.Viader se especializa en la elaboración de derivados lácteos como quesos frescos o yogures; destacaremos, eso sí, la SABROSA NATA QUE SIRVEN BIEN FRÍA en un delicioso contraste con el chocolate caliente.

EL SUIZO, que es como se llama por estos lares a esta mezcla de chocolate con nata, es la gran estrella de este tipo de establecimientos y en la Granja Viader no podía ser de otra forma.

El local funciona como cafetería y a la vez dispone de un mostrador en la zona de entrada en el que se pueden COMPRAR MULTITUD DE PRODUCTOS FRESCOS o embutidos de calidad. En el resto del establecimiento, que dispone de una sola planta de dimensiones no muy amplias, se dispersan ordenadamente las mesas en las que se congregan multitud de personas de procedencia diversa: jóvenes turistas, familias con niños y los entrañables GRUPITOS DE ABUELAS.

Bar Marsella

Bar Marsella

En Barcelona, como en tantas otras ciudades del país, existen una serie de locales que SOBREVIVEN AL PASO DEL TIEMPO y que podríamos catalogar de grandes clásicos. El Bar Marsella, que es el que nos atañe en esta crónica, es sin duda uno de estos locales.

Inmune a todos los cambios que ha sufrido el barrio del Raval, históricamente uno de los más canallas y actualmente bastante más ecléctico, el local pasa bastante desapercibido a primera instancia, pero conviene fijarse y adentrarse en él, sin duda.

El bar ha sido REFUGIO NOCTURNO de multitud de artistas como Ernest Hemingway y gente de lo más variopinta, desde finales del siglo XIX hasta ahora, y se mantiene inalterable en su concepto y oferta.

Granja Dulcinea

Viajamos a las puertas del siglo XIX para adentrarnos en una de las granjas más antiguas de la ciudad, y es que pocas en Barcelona podrán decir lo mismo. EN 1803 ABRIÓ SUS PUERTAS la Granja Dulcinea, situada en la gótica, peatonal y encantadora calle Petritxol.

Es asombroso que, más de 200 años después, los propietarios sigan preocupados en mantener EL LOCAL IMPECABLE y con la estética que, si bien entendemos que ha sufrido cambios a lo largo de su historia, te lleva irremediablemente a épocas pasadas.

Granja La Pallaresa


Actualizado 27-10-2012: la granja ha modificado su horario. Hemos añadido nuevas fotos.
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Más allá de las bodeguitas y los bares de tapas, existe una tipología de local a la cual haremos especial mención en los días venideros y que se nos antoja especialmente recomendable en épocas invernales; se trata de LAS GRANJAS. Y para inaugurar esta nueva sección empezamos por la Granja LA PALLARESA, un referente indiscutible en el barrio gótico de Barcelona.

Este establecimiento está situado en la CALLE PETRITXOL, una calle famosa por sus galerías de arte y en la cual también podemos encontrar otra granja de las de toda la vida y a la cual dedicaremos otro post más adelante.

La Pallaresa fue fundada en 1947 y ofrece una gran variedad de productos hechos de forma totalmente artesana, como son la crema catalana, el flan de huevo, el arroz con leche, etc… pero sin duda es conocida y recibe la fama por EL SUIZO, véase chocolate deshecho con nata casera. Pocas cosas pueden proporcionar tanto placer – gastronómicamente hablando- en una tarde lluviosa y fría como un suizo con churros, bizcocho o ensaimada en La Pallaresa.