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Cafè del Centre

Actualizado 12 diciembre 2013: hemos actualizado el horario.
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Viajamos hasta 1873 para conocer uno de los bares más antiguos de Barcelona, siendo éste, en sus inicios, UN CASINO, EL PRIMERO DE LA CIUDAD. Nos referimos al Cafè del Centre, situado en el Eixample derecho.

El local llama la atención, nada más entrar, por su ESPACIO DIÁFANO y amplio, todo decorado con maderas torneadas, espejos, óleos y una barra también de madera iluminada por bolas de luz colgadas de cadenas.

El pavimento es claramente de otro siglo y las mesas, como buen local modernista, son de mármol blanco con patas de hierro forjado y las sillas de madera. Todo un conjunto que otorga al Cafè del Centre un ambiente cálido, agradable y sosegado.

Bar Alegría

Viajamos hoy al SIGLO XIX para descubrir un bar en el ensanche de Barcelona, y es que el Bar Alegría, situado en el chaflán entre Comte Borrell y Gran Vía de les Corts Catalanes, fue FUNDADO EN 1899, tal y como reza en la pared del mismo y en los sobres de azúcar, curiosos además por los datos que nos ofrece: “Tel. 836”.

El Bar Alegría mantiene esa ESTÉTICA DE ANTAÑO, con la carpintería de madera, el suelo cerámico, las mesas de mármol con pies de forja y hasta las sillas Thonet, clásico entre los clásicos. No podía faltar, además, el uniforme de camarero de toda la vida: pantalón negro y camisa blanca.

Bodega del Poblet

La Bodega del Poblet, que así se llama el último local visitado por Bares Auténticos, ha sido sin duda UNA DE LAS GRANDES SORPRESAS hasta el momento. Seguramente, el hecho de carecer de referencias y no crear expectativas previas ha acuciado la buena impresión que nos llevamos, pero no cabe duda de que el establecimiento es más que recomendable.

Como su nombre indica, se trata básicamente de una bodega DE LAS DE TODA LA VIDA (y que por desgracia van desapareciendo), situada en pleno Eixample de Barcelona, cerca de la Sagrada Familia.

El local, que tiene una entrada pequeña, está dividio en 2 salas, una primera donde se ubica la barra y las neveras y una segunda sala donde se ubican las botas de vino, tanto en las paredes como en el suelo, a modo de mesas. Es en estas mesas y en la pequeña barra de la entrada donde se pueden degustar una AMPLIA VARIEDAD DE PLATOS Y TAPAS, desde las conservas frías hasta platos más elaborados de los que cabría esperar en una bodega.

Bar El Velódromo

Interior del bar El Velodromo

Actualizado el 8 de Diciembre de 2011 con vídeo ambiente.
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¡El Velódromo ha vuelto! Otro bar clásico del tapeo de Barcelona que resucita de la mano del cocinero Carles Abellán sin perder un ápice de su encanto. Cierto que las pretensiones culinarias de la nueva gestión han aumentado, como cabía esperar, y la inversión realizada ha valido la pena. La carta es amplia y variada aunque sin duda uno de los puntos fuertes de este local es el amplio horario de la cocina; se puede comer desde primera hora de la mañana hasta altas horas de la madrugada.

Valor añadido para los nostálgicos es el hecho de que este establecimiento haya vuelto a abrir sus puertas tantos años después de su clausura y que se haya mantenido con tanta fidelidad su aspecto original, aunque eso sí, con un aire más formal.

El único inconveniente, que ya arrastra de su etapa anterior, es el hecho de que no disponga de una barra más amplia en la que poder sentarse a leer el periódico o consumir cualquiera de los platos que sirven en las mesas. Eso sí, el local es amplio y salvo horas punta, no resulta difícil encontrar mesa.

Bar La Bodegueta

bar de tapas en el Eixample

La Bodegueta es un clásico en pleno centro de Barcelona, tanto es así que en cuanto termina la jornada laboral, es prácticamente imposible de encontrar un hueco. Toca apuntarse a la lista y esperar.

Una vez dentro, el ambiente es agradable y, por extraño que parezca, no hay guiris en la costa. Botellas de vino repartidas por las paredes, murales cerámicos antiguos, boticas, mesas antiguas… Ahora toca probar las tapas de este local e intentar descubrir por qué está siempre a reventar.

Pedimos una de bravas, una ensaladilla rusa, un pulpo a la gallega y unas croquetas de pollo (sí, todo muy clásico). A excepción de la ensaladilla, todo lo demás era bastante bastante mediocre: las bravas malas y refritas, el pulpo era puro chicle y las croquetas estaban algo resecas. Entonces, ¿a qué viene tanto éxito?¿nos equivocamos de tapas?