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Bar Aliatar


Hay un bar en el centro de Granada que se esconde entre 2 calles principales (Salamanca y Príncipe) y que ofrece bocadillos desde hace más de 50 años. El bar Aliatar, o conocido por algunos como “los perros”, es muy conocido por los autóctonos de la ciudad y aledaños, pues lleva décadas atendiendo a una clientela que lo mismo desayuna un perrito con una cerveza Alhambra que se merienda un bocata de ensaladilla rusa, y es que la carta de bocadillos calientes y fríos llama la atención por su variedad y, sobre todo, por su peculiariedad.

Para empezar, hay opción de pedir el tamaño grande o el mediano, aunque el camarero me confesara, al preguntarle, que la diferencia es mínima entre uno y otro. Luego, podemos escoger entre los calientes y curiosos “San Francisco”, queso fundido, Cabián (sobrasada, foie-gras y anchoas), habas, etc, o los fríos como el de espárragos, “africano” (Huevo duro con anchoas y mayonesa) o el más surrealista de todos: el de ensaladilla rusa, que se sirve con una enorme cantidad metida entre el bollo de pan, a riesgo de que la mezcla salga disparada en cuanto le hinquemos el diente.

El local mantiene la estética de antaño, con suelo cerámico, barra de acero inoxidable, paredes de espejo, alguna que otra foto antigua del bar y una luz fluorescente de lo más triste, lo que otorga al ambiente cierto aire decadente.