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Las mejores vermuterías de Madrid

vermuterías de Madrid
En una ciudad como Madrid, en la que la cultura del vermut está tan sumamente arraigada, no es nada complicado tropezarse con un bar, taberna o restaurante que te ofrezca vermut de grifo y ¡ojo! del bueno, nada de rollos “caseros” de dudosa procedencia y dudoso contenido.

Amantes del tradicional VERMUT DE REUS (como en la taberna Ángel Sierra o en Casa Gerardo), también apuestan por otras marcas nacionales y locales (como en La Casa del Abuelo). Eso sí, la tónica habitual es que se ciñan a una sola marca o dos como máximo, por lo que aquí, que nos encanta el VERMUT, nos centraremos en vermuterías de Madrid especialzadas en el tema, es decir, en aquellas que tengan bastantes marcas para deleite del amante del vermut.

Si queréis perderos por las mejores vermuterías de Madrid y dejaros llevar por los encantos de este mágica bebida, aquí tenéis nuestra selección:

Casa Gerardo – Madrid

Casa Gerardo Entre el barrio de La Paloma y La Latina de Madrid encontramos CASA GERARDO, una de esas tabernas castizas y emblemáticas que tantísimo nos gustan y que nos encanta descubrir cuando visitamos la ciudad.

Con 80 años a sus espaldas, mantienen elementos decorativos originales como esas tinajas de barro rojizas que solemos encontrar también en otras tabernas de Madrid y que aquí, en Casa Gerardo, ya no usan, pues el comercio de vino a granel, nos cuenta su dueño, ha caído tanto que no les sale rentable. En cambio, y como viene siendo habitual en la ciudad, el vermut de grifo no puede faltar y aquí tienen IRIS, de la casa De Muller, de Reus.

Los 15 bares más antiguos de España

los bares más antiguos
Los bares más antiguos nos llevan acompañando toda la vida, nos encantan y los disfrutamos casi a diario porque son un PUNTO DE ENCUENTRO, un rincón donde aislarse de cualquier problema, fuente de nuevas amistades o romances, lugares en los que se han formado hasta partidos políticos, donde se han creado y gestado proyectos, donde se han escrito novelas de éxito, donde se realizan miles de reuniones…

Muchos de estos bares van desapareciendo con el paso de los años y solo algunos resisten el paso del tiempo celebrando centenario tras centenario que siguen en pie y que tienen muchísimo que contar, de su ciudad, de sus tradiciones y de su parroquia. Y es por todo eso que nos cuentan las paredes de un bar “de toda la vida” que nos gustan especialmente. Es como si la historia y las historias sobrevivieran en estos templos del ocio para siempre y uno, al sentarse en esa silla raída del fondo, percibiera cómo las voces del pasado le cuentan que por allá en el año tal o en el año cual…

Por todo ello, hemos hecho este ránking de los bares más antiguos de España, para hacerles su merecido homenaje, para que nadie se olvide de ellos y ayudar a que perduren muchísimos años más. ¡Bares, va por vosotros!

15.GRAN CAFÉ DE GIJÓN | Madrid | 1888.
Situado al comienzo del Paseo de la Castellana, es un clásico indiscutible desde hace años, punto de encuentro de filósofos y escritores de la talla de Ramón y Cajal, Pio Baroja, Perez Gáldós o Valle-Inclán. Es un local precioso pero hay que tener cuidado con los precios.
los bares más antiguos

14.CAFÉ IRUÑA | Pamplona | 1888.
Famoso no, famosísimo. Este enorme café del siglo XIX preside la Plaza Castillo y debe su fama, entre otras cosas, al escritor Ernest Hemingway.
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Casa Alberto


A punto de cumplir los 200 años de existencia, CASA ALBERTO es toda una institución en Madrid; ubicado en unos de los barrios más interesantes y carismáticos de la capital, funciona como taberna y como restaurante (de 13:30 a 16h y de 20 a 24h).

Casa Alberto llama la atención por muchos motivos. Su fachada rojo sangría y su letrero negro con letras doradas resalta sobre el resto, sobre todo si venimos por la calle Príncipe. Su interior recargado de molduras de madera, lámparas antiguas y fotografías o recortes de periódico transforman este lugar en un local acogedor que parece transportarte a otro siglo; quizás a 1924, cuando el dueño de entonces -Alberto de Dios- hizo la reforma que ha llegado hasta nuestros días.

Café Comercial

La historia del Café Comercial es la historia de Madrid. Fundado el 21 de Marzo de 1887 y situado en la estratégica Glorieta Bilbao, este lugar emblemático de la ciudad acogió a personajes literarios y artísticos de la talla de Camilo José Cela, Jardiel Poncela, Antonio Machado, Mingote, Javier Krahe…y, naturalmente, a miles de anónimos que disfrutaban de este acogedor lugar para sus tertulias o demás menesteres. Pero el Café Comercial, el MAS ANTIGUO DE MADRID, cerró sus puertas, y sin aparente previo aviso, en Julio del 2015.

128 años de esta fantástica cafetería se fueron al traste ese día, dejando a los madrileños un poco más huérfanos de lugares emblemáticos a los que acudir y cada vez más absorbidos por franquicias de medio pelo. Pero la mala noticia duró poco.

La Casa de las Torrijas

Nos encontramos en el centro de MADRID, en uno de esos bares tan emblemáticos y auténticos de la ciudad: LA CASA DE LAS TORRIJAS, un bar fundado en 1907 por Luis Montón, oriundo de Tomelloso que viajó a la capital trayéndose sus vinos y azulejos para montar este negocio y El Anciano Rey de los Vinos.

La Casa de las Torrijas es un local de tamaño medio y diáfano (cuenta con una pequeña sala anexa) cuya decoración es prácticamente original: los espejos de la pared, los bancos de madera, las mesas con sus gruesos cristales, los azulejos de Tomelloso… e incluso mantienen, aunque sólo sea a modo decorativo, la caja registradora de antaño.

Llama la atención los distintos rótulos que cuelgan de la pared, pertenecientes a los dos bares de Luis Montón y que por motivos varios se tuvieron que quitar de la fachada. Lejos de deshacerse de ellos, los guardaron y mantuvieron, una sabia decisión que denota ese amor por lo original y auténtico y que hoy día se agradece contemplar cuando estás en el bar. Suerte que los actuales dueños son también conscientes del valor romántico y prefieren restaurar a cambiar por algo más barato.

Taberna La Dolores


Qué sería de Madrid sin sus tabernas, se pregunta uno cuando aterriza en la ciudad en busca de cañas de cerveza tiradas como Dios manda y de la tapa que la acompaña. Es una gozada pasear por barrios como HUERTAS y descubrir en cada calle no uno ni dos sino un sinfin de bares y bodegas, a cual más auténtico y atractivo.

En uno de estos paseos nos topamos con la TABERNA LA DOLORES, cerca del Museo del Prado y FUNDADA EN 1908. Un lugar centanario que cuenta con una parroquia fiel y autóctona, que acude con asiduidad por la familiaridad con los camareros, por sus precios razonables y porque se está a gusto.

Una gran barra preside el local, que además cuenta con paredes repletas de jarras de cerveza y un rincón al fondo con 4 mesas. Pero la fachada es lo que más llama la atención y, si bien se estila mucho en Madrid el uso del azulejo en los bares, aquí se aplica de forma distinta, en modo “trencadís”, al más puro estilo Gaudí.

Café Barbieri


Nos vamos al heterogéneo barrio madrileño de LAVAPIES para visitar un café centenario y emblemático que descubrimos años atrás, paseando por el barrio. Se trata del Café Barbieri, fundado en 1902 en la calle Ave María, 45, en una esquina que glorifica esa increíble fachada de madera pintada en tono crema.

El interior nos transporta de inmediato a tiempos pasados, en los que se trabajaba la madera, se adornaba con molduras y los cristales se serigrafiaban con motivos clásicos. Así es el Barbieri, un espacio diáfano que refuerza su amplitud con los innumerables espejos que decoran el interior y con un mobiliario típicamente de bar: mesas de sobre de mármol y patas de hierro forjado, y sillas de madera torneada. La majestuosa barra de madera hace el resto.

La Casa del Abuelo


Callejeando por el centro de Madrid nos encontramos con LA CASA DEL ABUELO, una taberna centenaria que empezó en 1906 bajo el nombre de La Alicantina y que se hizo famosa en la ciudad por tener uno de los mejores vinos dulces de la ciudad, traído, precisamente, de Alicante.

“El vino del abuelo” era lo que pedían los clientes y ya pocos llamaban a este local por su nombre, así que sus dueños tomaron la decisión de cambiárselo a como lo conocemos hoy. Aún así, no han cambiado su esencia ni su filosofía, pues mantienen su oferta gastronómica, escueta y de calidad, y hasta la vajilla y plancha originales.