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La Casa de las Torrijas

Nos encontramos en el centro de MADRID, en uno de esos bares tan emblemáticos y auténticos de la ciudad: LA CASA DE LAS TORRIJAS, un bar fundado en 1907 por Luis Montón, oriundo de Tomelloso que viajó a la capital trayéndose sus vinos y azulejos para montar este negocio y El Anciano Rey de los Vinos.

La Casa de las Torrijas es un local de tamaño medio y diáfano (cuenta con una pequeña sala anexa) cuya decoración es prácticamente original: los espejos de la pared, los bancos de madera, las mesas con sus gruesos cristales, los azulejos de Tomelloso… e incluso mantienen, aunque sólo sea a modo decorativo, la caja registradora de antaño.

Llama la atención los distintos rótulos que cuelgan de la pared, pertenecientes a los dos bares de Luis Montón y que por motivos varios se tuvieron que quitar de la fachada. Lejos de deshacerse de ellos, los guardaron y mantuvieron, una sabia decisión que denota ese amor por lo original y auténtico y que hoy día se agradece contemplar cuando estás en el bar. Suerte que los actuales dueños son también conscientes del valor romántico y prefieren restaurar a cambiar por algo más barato.

La Casa del Abuelo


Callejeando por el centro de Madrid nos encontramos con LA CASA DEL ABUELO, una taberna centenaria que empezó en 1906 bajo el nombre de La Alicantina y que se hizo famosa en la ciudad por tener uno de los mejores vinos dulces de la ciudad, traído, precisamente, de Alicante.

“El vino del abuelo” era lo que pedían los clientes y ya pocos llamaban a este local por su nombre, así que sus dueños tomaron la decisión de cambiárselo a como lo conocemos hoy. Aún así, no han cambiado su esencia ni su filosofía, pues mantienen su oferta gastronómica, escueta y de calidad, y hasta la vajilla y plancha originales.

Casa Labra

Viajamos al Madrid del siglo XIX para encontrarnos con la apertura de Casa Labra, una estupenda taberna que, 154 años más tarde, sigue manteniendo buena parte de la esencia original, algo que sus vecinos y los turistas agradecen asistiendo en religiosa peregrinación a probar sus especialidades en bacalao.

Casa Labra es un local dividido en dos zonas, la taberna propiamente dicha y el restaurante, al cual se accede desde fuera, por una entrada lateral, o desde dentro. Pero nosotros nos vamos a centrar en la primera, que es la que nos interesa.

Con un sistema que agiliza enormemente la entrada y pedidos de los clientes, las larguísimas colas son solo un espejismo de lo que tardamos en entrar, apenas 5 minutos. Una vez en la caja de la entrada, te toca pedir y buscar un rincón donde apoyar los platillos. Su especialidad: el bacalao.