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Los mejores calamares a la romana de Barcelona

calamares a la romana
Se les ama y se les odia por igual; clásico entre los clásicos, los calamares a la romana sufren el cariño más tierno o la tortura más despiadada de los bares que deciden incluirlo en su cartas, que no son tantos como pudiera parecer.

La cosa está así: podemos tener la suerte de encontrárnoslos super frescos y recién bañados en un suave rebozado, congelados de bolsa pero rebozados al momento o el total look: calamar y rebozado congelados listo para salir de la bolsa y zambullirse en la humeante freidora.

Si bien el savoir-faire del cocinero y la calidad del rebozado pueden ayudar y mucho a mejorar una materia prima decente o reguleras, en el último caso no hay por donde coger el calamar, la verdad. Suerte tendremos el día que dejemos de ver para siempre en un bar ese calamar con rebozado de color amarillo verdoso que escapa a cualquier gama cromática gastronómica.

A colación de nuestra intervención en el programa de radio VIA LLIURE de Rac1 del día 15 de Julio de 2017, hemos decidido dejar constancia de los calamares a la romana que, a día de hoy, nos hacen salivar solo con recordarlos. Y no es un bar, precisamente, el que nos tiene más enamorados…

Café Bar Bilbao


Uno de los bares que visitamos en Bilbao y del que quedamos encantados es el Café Bar Bilbao. Situado en la céntrica Plaza Nueva (que de nueva tiene ya poco) y bajo uno de sus pórticos, este emblemático local da servicio desde 1911, si bien se renovó en 1992 aunque los camareros nos aseguraron que está prácticamente intacto.

Un llamativo portón de color azul eléctrico nos da la bienvenida y nos garantiza un buen ágape, y es que los maravillosos pinchos que adornan la barra están a cuál mejor. ¡No por nada en 4 días estuvimos 3 veces! Pincho de bacalo al pil-pil, ración de calamares (a falta de las famosas rabas), croquetas de jamón, sandwich vegetal…

El interior del bar, entre clásico y rematadamente clásico, combina los tonos azules con el dorado tanto en techo como en paredes, donde podemos contemplar esa característica baldosa que tanta personalidad le da al “Bilbao”. Por lo demás, fotos antiguas de una ciudad que ha sufrido cambios radicales tampoco hace mucho, dejando atrás su fama de ciudad gris y fea.

Café Iruña

Sobran las palabras cuando se trata de hablar del CAFÉ IRUÑA de Pamplona. ¿Quién no conoce este lugar, haya o no estado en la ciudad de la fiesta popular más famosa de España a nivel internacional?

Situado en la Plaza Castillo, en pleno centro, emerge el grandioso y fantástico Café Iruña, que sirve a sus clientes desde 1888 en un espacio diáfano, repleto de mesas de mármol y pies de forja y las típicas sillas de madera torneada. Las paredes denotan una decoración de siglos atrás, con grandes espejos, molduras y escudos de apellidos nobles.

El café ofrece menús o tapas típicas del lugar como son los fritos (nosotros optamos por el de jamón y queso, que de aspecto son similar a las bombas), LAS RABAS o los pinchos, y algunas más comunes como son las patatas bravas.

Cal Pep

Con más de 40 años a sus espaldas y en pleno barrio del BORNE, en una de las plazas más concurridas, se encuentra el Bar Restaurante Cal Pep, un local de dimensiones reducidas y que nos recuerda irremisiblemente a otro gran referente de la zona como es el Vaso de Oro. La comparación se nos antoja inevitable, no solo por el aspecto formal del establecimiento, alargado y con una gran barra en la que se distribuyen multitud de taburetes, sino tambien por su OFERTA GASTRONÓMICA, muy variada, con productos de mercado y de gran calidad.

Este local, que tiene un horario muy limitado y un tanto peculiar -hay que estudiárselo bien para no acudir en vano- es muy frecuentado por gente autóctona pero, sobre todo, por turistas de toda índole que vienen dispuestos a disfrutar de los productos de la zona y de los platos típicos de la cocina mediterránea, como pueden ser la TORTILLA CON CHORIZO (imprescindible), las almejas con jamón, croquetas de pollo o de espinacas y CALAMARES A LA ROMANA, entre otros.

Bar Cova Fumada

cova fumada

Actualizado 31-10-2017. Hemos añadido fotografías nuevas del Cova Fumada y de las tapas además de editar el texto.
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Cuenta la leyenda que LAS BOMBAS (bola de patata rellena de carne y rebozada. Lleva salsa por encima) se inventaron en Barcelona y, en concreto, en una antigua bodega del barrio de LA BARCELONETA que, a pesar de no tener cartel alguno que dé a conocer su identidad, todo el mundo sabe su nombre: el COVA FUMADA.

Ubicado en la misma plaza del mercado, la Cova Fumada respira en cada una de sus paredes los años de historia que arrastra a sus espaldas, sin perder nunca la identidad de antiguo barrio de marineros y ofreciendo a su clientela pescado fresco y variado (calamares a la romana, sardinas, pulpo, gambas, tallarinas…). Eso sí, hay que armarse de paciencia porque lo más normal es encontrar LISTA DE ESPERA.

Bar El Brillante

Situado justo ENFRENTE DE LA ESTACIÓN DE ATOCHA de Madrid está el Bar El Brillante, el que para muchos hace – tal y como ellos mismos se encargan de anunciar- el MEJOR BOCADILLO DE CALAMARES de todo Madrid, y desde este blog damos fe de que el bocadillo en cuestión está muy bueno y vale mucho la pena, aunque si alguien pretende acercarse por ahí también le recomendamos los bocadillos de chistorra y el de ternera con pimientos.

La carta de bocadillos es extensa y se complementa con opciones tales como plato de jamón del país, plato de gambas a la plancha, albóndigas, ensaladas y demás platos típicos de la gastronomía española.

El local es muy amplio y espacioso, aunque curiosamente dispone de pocas mesas en el interior, pero lo compensa con enormes barras tras las cuales atienden un ejército de atentos camareros; camareros de verdad, de los de antes, (algunos tienen pinta de llevar muchos años ahí) que te sirven con rapidez y buen trato. También disponen de terraza exterior.

Bar Gelín “El Rey de las Rabas”

Paseando por el centro de Santander nos encontramos con un bar clásico y bastante conocido: el Bar Gelín, autodenominado “EL REY DE LAS RABAS” en reiteradas ocasiones: en el letrero, en el toldo de la entrada… ¿demasiado pretencioso, quizás?

De todos modos y aunque el local en sí no llama la atención precisamente por su cuidada decoración (es más bien cutre), atrae el hecho de que esté ABARROTADO DE GENTE a lo largo de la barra y en las pocas mesas que tiene.

Bar Alastruey

Bar Alastruey
Actualizado 26-10-2017: Hemos visitado de nuevo el bar, actualizando las fotos y la información.
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Situado estratégicamente, el Bar Alastruey se mantiene ajeno a los turistas de Barcelona gracias a que, aún estando en pleno centro, lo encontramos en una callejuela paralela a Vía Laietana y a un lado del Mercat de Santa Caterina. Por lo tanto, la parroquia de este bar es autóctona y muy fiel.

A pesar de que el rótulo de la fachada es nuevo (un accidente con una pelota), entrar en el Alastruey es como viajar 50 años atrás. No parece que hayan cambiado mucho las cosas y, aún así, todo está impecable e impoluto.

A nivel gastronómico, podemos decir que solo por la ENSALADILLA RUSA del Alastruey merece que hagamos una visita, al menos, una vez en la vida. Muy recomendable es el menú de 15,50€ (de comida tradicional) y el resto de la carta. Nosotros, en nuestra reciente visita, nos decantamos por la ensaladilla rusa ¡obvio!, unos calamares a la romana, un xató y una merluza. ¡Buenísimo!