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Bodegas Espadafor


Granada tiene uno de los monumentos más visitados del país, lo que provoca que te encuentres turistas durante todo el año, da igual que haga frío o calor, que sea Febrero o Agosto; están siempre ahí, rondando y buscando, además, la famosa tapilla gratis. Por eso, si lo que queremos es salir de la vorágine sin perder un ápice de calidad y autenticidad, no se nos ocurre una idea mejor que BODEGAS ESPADAFOR.

En pie desde 1910, este local centenario se encuentra junto a la Gran Vía, casi al final de todo, lo que nos supone un paseíllo desde el centro la mar de agradable (más si hace solete) mirando escaparates y contemplando, entre otras cosas, las farolas tan extrañas que hay.

Bodegas Espadafor es un bar considerablemente grande y amplio, con gigantescos cuadros y fotografías añejas colgando de sus paredes, una gran barra de mármol y madera que parte casi en dos el espacio y las clásicas neveras antiguas de bar junto con barricas que ofrecen vermut, palo cortao, jerez oloroso y otras delicias.

Taberna La Dolores


Qué sería de Madrid sin sus tabernas, se pregunta uno cuando aterriza en la ciudad en busca de cañas de cerveza tiradas como Dios manda y de la tapa que la acompaña. Es una gozada pasear por barrios como HUERTAS y descubrir en cada calle no uno ni dos sino un sinfin de bares y bodegas, a cual más auténtico y atractivo.

En uno de estos paseos nos topamos con la TABERNA LA DOLORES, cerca del Museo del Prado y FUNDADA EN 1908. Un lugar centanario que cuenta con una parroquia fiel y autóctona, que acude con asiduidad por la familiaridad con los camareros, por sus precios razonables y porque se está a gusto.

Una gran barra preside el local, que además cuenta con paredes repletas de jarras de cerveza y un rincón al fondo con 4 mesas. Pero la fachada es lo que más llama la atención y, si bien se estila mucho en Madrid el uso del azulejo en los bares, aquí se aplica de forma distinta, en modo “trencadís”, al más puro estilo Gaudí.

La bodega d’en Rafel


Corrían los años 60 cuando un joven y deportista chaval adquirió el bar Terra Alta, situado en la calle Manso de Barcelona. Decidió cambiarle el nombre y ponerle el suyo propio; así nacía, pues, la Bodega d’en Rafel.

De dimensiones no muy grandes, la Bodega d’en Rafel cuenta con elementos clásicos como las barricas de vino, las neveras antiguas, las baldosas de pared, las mesas de mármol y forja, las sillas de madera torneada… y costumbres tan nuestras como EL DOMINÓ y las cartas se juegan habitualmente, si bien este tipo de ocio se limita a gente de cierta edad y será una lástima comprobar dentro de unos años que está desaparecido en los bares.

Bodega Joserra


Bilbao es una ciudad con una cultura de bar impresionante; la gente se echa a la calle para potear entre amigos, colegas de trabajo e incluso con toda la familia al completo. Un ambientazo que disfrutamos en nuestra búsqueda de bares emblemáticos de la ciudad como el que aquí nos ocupa, que, además, no nos resultó nada fácil encontrar: la Bodega Joserra.

Taberna casi centenaria situada en pleno casco viejo (zona de las Siete Calles), la Bodega Joserra tiene unos inicios curiosos, pues por allá el 1924, lo que hoy conocemos como bar era un comercio de venta que, de estranjis, servía txikitos de vino a sus clientes hasta que les multaron, momento que aprovecharon para pedir la licencia de actividad. Y hasta ahora.

Bodega Josefa “Pepeta’s”


Nos hemos encontrado de morros con una de las bodegas más carismáticas y particulares de Barcelona, pues la Bodega Josefa (conocida también como “el Pepeta’s”) es todo un viaje al lejano oeste y una devoción clarísima al country, baile y estilo de vida que forra cada centímetro de las paredes de esta bodeguita de barrio, con gente de barrio y costumbres de barrio.

La entrada, coronada con 2 grandes banderas de Wyoming y Cataluña, es toda una declaración de intenciones que, una vez al año, además, conquista buena parte de la calle Saragossa para festejar la gran fiesta del country, aunque, como nos cuenta Jordi, dueño del pepeta’s, el pasado mes de Noviembre no se pudo realizar por falta de permisos del Ayuntamiento. Una lástima.

La Bodeguita sin nombre o “El Palas”

Aconsejados por nuestros amigos del Mugi (leer post anterior) nos dirigimos en busca de la que, según ellos, es de las pocas bodegas o bares realmente auténticas que quedan en la ciudad de Bilbao.

Curiosamente, se encuentra en la misma calle, cosa nada extraña teniendo en cuenta la gran densidad de bares que hay en dicha arteria de ocio como es la calle Licenciado Poza y no nos costó mucho encontrarla; y eso, a pesar de que dicha bodega no tiene ningún cartel o letrero en la fachada que ayude a identificarla.

La razón de esa ausencia la supimos con posterioridad degustando una cerveza y charlando con Ione, su propietaria, que al igual que en el caso del Mugi, es ya la tercera generación que regenta el local. Son ya MÁS DE 60 AÑOS dando servicio a la parroquia local, que sigue fiel a su cita en esta emblemática y a la vez discreta taberna, que nació sin nombre y así sigue a pesar de que algunos la apodan “EL PALAS”, como simpática metáfora y referencia a su “ostentosa” decoración.

John Barleycorn – Lincoln Park- Chicago


Seguimos en Chicago, visitando bares emblemáticos, y hoy toca el turno del pub John Barleycorn, ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad: calles meramente residenciales, tiendas de marcas de ropa carísimas, etc. Un barrio precioso y tranquilo en el que encontramos un magnífico edificio que data del año 1890 y en cuyos bajos está el John Barleycorn original (ya hay 3 en Chicago).

Denominado como “sports bar”, no faltan los televisores en los que emiten mucho partido de baloncesto universitario, un asunto que vemos que abunda en la ciudad; al igual que la considerable cantidad de tiradores de cerveza, muchas de ellas artesanas, como es el ejemplo de la LAGUNITAS IPA, que se suele encontrar en los bares de Chicago como aquí podemos ver la Guinness o la Heineken.

The Green Door Tavern – Chicago

En nuestro periplo por la ciudad del viento hemos hecho parada obligatoria en uno de sus establecimientos más antiguos y emblemáticos. Estamos hablando de The Green Door Tavern que, haciendo plena justicia a su nombre, se caracteriza en su parte exterior por la pintura verde presente en toda su estructura y, claro está, en su puerta de acceso.

El local SE FUNDÓ EN 1872, justo un año después del famoso incendio de 1871 que arrasó gran parte de la ciudad y fue uno de los pocos edificios que aún se construyeron en madera puesto que, poco después y a consecuencia del incendio, se prohibieron este tipo de construcciones.

White Palace Grill – Chicago


Quedan aún en la ciudad de Chicago unos poquitos diners, esos bares-restaurantes tan típicos de Estados Unidos y tan emblemáticos en la ruta 66 (aunque algunos son de pega), que se caracterizan por una estética ochentera, con alicatados en forma de damero y colores vivos, con carteles de neón, camareras de uniforme blanco y cafetera en mano, grandes cristaleras en su fachada… y comida edulcorada y grasienta, a poder ser.

Un amigo que residió en esta preciosa ciudad durante muchos años nos indicó el WHITE PALACE GRILL como visita ineludible. Ahí que fuimos, madrugando mucho y luchando contra el viento helador para ir a desayunar a un clásico diner. El menú estaba claro: hectolitros de café americano, panqueques de guarnición y un primer plato hipercalórico para afrontar la larga jornada que nos esperaba.