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Bar Kentucky

Si hablamos de uno de los barrios históricamente más canallas de la noche barcelonesa tenemos que hacer referencia ineludible al otramente llamado BARRIO CHINO, en pleno corazón del cual se halla el Bar Kentucky.

Dicho bar, junto con muchos otros establecimientos de la zona como El Cangrejo, forman el enjambre de ocio nocturno de estilo añejo y atemporal, al margen de las grandes tendencias de diseño, y son fieles testigos de las aventuras taciturnas y no siempre confesables de gran parte de la población, sobre todo autóctona de la ciudad condal.

El Kentucky debe su nombre a la masiva presencia de marines norteamericanos (U.S. Navy) que desembarcaban en Barcelona por los años 50-60-70 y que desahogaban sus penas y daban rienda suelta a sus impulsos más humanos en los bares próximos al puerto. De esta manera, y con su nombre como reclamo, el establecimiento tuvo su auge como cobijo de marines, comerciantes, prostitutas y todo tipo de personajes de lo más variopinto, dispuestos a sacar tajada de los dólares recién llegados.

Bar Patillas


En la ciudad de Burgos, no muy lejos del casco viejo, se encuentra un establecimiento de los que no pasan desapercibidos y que elevan el calificativo de “auténtico” a su máximo esplendor. Se hace llamar EL PATILLAS y está regentado por un personaje no menos auténtico y peculiar que responde al nombre de AMANDO. Es la tercera generación de una casta de taberneros (así es como le gusta que lo definan) y por su aspecto no cabe duda de que hace honor al nombre del local.

El bar, que exteriormente pasa casi desapercibido, es de dimensiones reducidas (no más de 40m2) pero llama poderosamente la atención por su decoración interior a base de carteles y fotos de lo más diversas que cubren en su totalidad las paredes e incluso los techos. Podemos encontrar recortes de artículos de periódicos, carteles de fiestas taurinas o populares y un sinfín de FOTOS DE CARNET – tipo fotomatón- de multitud de personas, la mayoría de ellas turistas o clientela local.

Gran Café Zaragoza

En una de las calles más céntricas y emblemáticas de Zaragoza se encuentra el Gran Café Zaragoza; un establecimiento de estilo clásico y elegante -no en vano fue concebida en sus inicios como una joyería – que se mantiene en perfecto estado de conservación y que rezuma ese aire bohemio de los grandes cafés. Un local imperecedero, ajeno a la reciente y dinámica transformación de una ciudad en constante evolución.

El local, situado en esquina, llama la atención por su generosa marquesina y por sus GRANDES VENTANALES que ejercen a modo de escaparate y a través de los cuales se aprecia en toda su dimensión el interior del Café, que no responde precisamente a su nombre, sin que por ello podamos decir que sea un local pequeño.

Los acabados interiores están muy cuidados y combinan el aire clásico de la madera (mención especial a las elaboradas MOLDURAS DE LOS TECHOS), los grandes espejos en las paredes y el mármol de la barra con el uso de lámparas de diseño más moderno.

Bar Borrell

Ajeno a modas y a los turistas que invaden Barcelona, se mantiene casi intacto el bar Borrell, que abriera sus puertas en 1909 como restaurante para atender a los artistas de la farándula, como bien explica Xavier Theros en un artículo que cuelga de una pared.

Épocas pasadas se reflejan en la decoración del local, con viejísimos transistores, neveras de obra y espejos que nos hablan de Bodegas Bilbaínas, de Lumen Gran Champán, de Vermouth Aquila Rossa… Todo ello presidido por la cabeza de un toro que parece ejercer de vigía permanente.

El Bar Borrell cuenta con una primera parte en la que encontramos la barra del bar y unos toneles que ejercen de mesas altas. Al fondo, se abre el salón donde mesas de mármol permiten una mayor comodidad, tanto para charlar como para tapear dentro de la extensa oferta que el local ofrece.

Café Central


El Café Central de Madrid es un ejemplo de cómo un local puede convertirse en emblemático sin llevar, necesariamente, muchísimos años abierto, adquiriendo la pátina natural de este tipo de sitios. Con 30 AÑOS a sus espaldas, se ha convertido en un referente de la capital, sobre todo en cuanto a los AMANTES DEL JAZZ se refiere.

Bien es cierto que nos sorprendió que el Café Central llevara tan “pocos” años abierto, pues el aspecto general (la fachada, la barra del bar…) denotaba que podría incluso ser centenario. La explicación radica en que los dueños han mantenido parte de lo que existía previamente, cuando aquello era una tienda de cristales y marcos. Ellos, luego, han hecho el resto.

Cuidando al milímetro la calidad de los conciertos que ofrecen a su clientela y apostando fuerte, han logrado conseguir congregar a artistas del jazz de la talla de TETE MONTOLIU, George Adams, Don Pullen, Art Farmer, Tal Farlow, Jeanne Lee, LOU BENNETT… ¡Todo un lujazo!

Bar Marsella

En Barcelona, como en tantas otras ciudades del país, existen una serie de locales que SOBREVIVEN AL PASO DEL TIEMPO y que podríamos catalogar de grandes clásicos. El Bar Marsella, que es el que nos atañe en esta crónica, es sin duda uno de estos locales.

Inmune a todos los cambios que ha sufrido el barrio del Raval, históricamente uno de los más canallas y actualmente bastante más ecléctico, el local pasa bastante desapercibido a primera instancia.

El bar ha sido REFUGIO NOCTURNO de multitud de artistas y gente de lo más variopinta, desde finales del siglo XIX hasta ahora, y se mantiene inalterable en su concepto y oferta.

Bar Raïm

Nos emplazamos a uno de los barrios más carismáticos de Barcelona para visitar el BAR RAÏM, con siglos de historia a sus espaldas y MUCHO SON CUBANO en sus paredes, y es que todo él rezuma espíritu cubano, desde las fotografías que cuelgan hasta el mojito que sirven.

Hay un cartel enorme en su interior que nos cuenta que este local SE CREÓ EN 1886 con el nombre de Raïm, un dato que no deja de llamar la atención desde el 1º momento, pues no casa demasiado un bar cubano llamándose uva en catalán. Y es que todo tiene un por qué.

Bar O Filandón


Noche fría en Compostela, a pesar de estar en pleno mes de Junio, y en nuestra ruta nocturna damos con un BAR-TIENDA-BODEGA, todo en uno llamado O Filandón. Es un local esquinero que se divide en 2 estancias, la primera está dedicada a la VENTA DE PRODUCTOS gallegos ( quesos, embutidos, vinos…) y la segunda, un poco más escondida, está habilitada a modo de PEQUEÑO BAR.

La estética es rústica, con techos bajos, paredes de piedra vista y mesas de madera que le confieren un AMBIENTE CÁLIDO Y AGRADABLE. La clientela es mayoritariamente joven, seguramente estudiantes de las diversas universidades compostelanas y mucho peregrino o erasmus que han adquirido como costumbre DEJAR ANOTACIONES EN LAS SERVILLETAS que, posteriormente, cuelgan en las paredes y que le confieren al local una especial idiosincracia.

London Bar

Viajamos hasta las entrañas del barrio del Raval de Barcelona para visitar un bar conocido por todos, el London Bar. Y es que desde 1910, CUANDO SE INAUGURÓ, ha sido un lugar de peregrinaje de artistas como Dalí, Picasso, Antonio Gades o los fundadores y componentes del Circo Raluy (del techo cuelga un trapecio).

Su DECORACIÓN MODERNISTA se ha mantenido y esto le otorga al London bar un carácter propio y distinto a la mayoría de bares que solemos encontrarnos en una ciudad. Aún así, no se ha escapado de la crisis que nos acecha ni de problemas con las normativas municipales, lo que les obligó a cerrar cuando, HACE UNOS AÑOS, OFRECÍAN CONCIERTOS a diario en el fondo del local. Si bien es cierto que la ventilación brillaba por su ausencia, frecuentar el bar por sus conciertos era prácticamente una necesidad vital.