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Chiringuitos de playa molones para el verano


Hay una cosa que nos encanta del verano y no es el calor ni la playa ni los conciertos al aire libre… ¡Son los chiringuitos de playa! esos bares veraniegos donde disfrutar a la sombra de ese día soleado junto al mar tomando tu aperitivo, tu rica paella, tu saludable ensalada… ¿Se os ocurre mejor oasis?

Chiringuitos de playa hay miles y para todos los gustos pero bien es cierto que no son tantos los que te llaman poderosamente la atención por su estética, su gastronomía, su emplazamiento... Nosotros conocemos algunos y estos son nuestros favoritos de la costa catalana. No dejéis de recomendarnos vuestros chiringuitos favoritos, que ya haremos el “esfuerzo” de visitarlos todos 😉

Chiringuito Marítim Bar


Ya tenemos aquí el buen tiempo y, como es de rigor, el cuerpo te pide terraza, caña y aperitivo; y si es frente al mar, mejor que mejor. Por eso, qué mejor que hablar de chiringuitos auténticos como el que hoy tenemos aquí: EL MARITIM, en Cadaqués.

Quién no conoce Cadaqués, tierra de tramontana y artistas tan famosos como SALVADOR DALI. El pueblo, de perfil pesquero, es un reclamo, sobre todo, para franceses y barceloneses, que acuden en masa en vacaciones y, si bien la oferta gastronómica no es nada desdeñable, quedan muy poquitos bares de toda la vida.

El Chiringuito de Sitges

Sitges es una de las localidades costeras más famosas y visitadas del litoral barcelonés y dispone de una múltiple y variada oferta gastronómica, de entre la cual nosotros no nos cansaremos nunca de recomendar establecimientos como EL CABLE, citados en este Blog con anterioridad.

Pero si nos damos una vuelta por sus playas, descubriremos una pequeña joya incrustada en pleno PASEO MARÍTIMO que resiste a los cambios urbanísticos como una lapa aferrada a la roca; se trata, ni más ni menos, que del PRIMER CHIRINGUITO DE ESPAÑA. Fundado en 1913 por el Capitán Calafell, este establecimiento se erige como el primer merendero de playa y como el impulsor del término “chiringuito” en el resto del territorio español.

Su estética es muy marinera, con tonos blancos y azules y un techo tradicional de tejas. Su interior es amplio y luminoso aunque la mayoría de mesas se disponen en el perímetro exterior desde donde se contempla perfectamente el Paseo y la playa de la Ribera. Un mural en una de las paredes exteriores nos recuerda su origen y puntualiza su singularidad a modo de reclamo.