Los bares

  • Café Roch Estamos en Pamplona, en el casco viejo, visitando uno de los pocos bares auténticos que quedan ya en esta maravillosa ciudad. Con los 100 años más que superados, el CAFÉ ROCH sobrevive a la masificación de bares y restaurantes manteniendo prácticamente toda la esencia de sus inicios, ya que mobiliario, paredes, la barra de bar de mármol... prácticamente todo es original. Este pequeño bar lo abrió Eugenio Roch en 1898, un catalán de Tortosa que, al principio, solo ofrecía ron y café y que desde bien el principio se convirtió y sigue siendo centro de tertulias entre pamplonicas, pintores y alguna que otra celebridad, como Ernest Hemingway.
  • Cantina La Fuente – Guadalajara

    ¡Viajamos hasta México! Sí, señores, la Guadalajara de esta taberna es la del otro lado del charco. Aprovechando un viaje de negocios decidimos hacerle un hueco a la que parece ser la cantina más antigua de la ciudad de Guadalajara: Cantina LA FUENTE. Con casi 100 años de existencia, nos adentramos en un local que cuenta con millones de anécdotas y experiencias, si bien la más famosa es la de la bicicleta que está expuesta en lo alto, tras la barra del bar.

  • Pinotxo Bar – Mercat de La Boqueria Bares famosos hay centenares en el mundo; mercados tan conocidos como La Boqueria de Barcelona unas decenas, pero bares de mercado tan archiconocidos y emblemáticos como el PINOTXO BAR, no sé si podría existir solo este o contarlos con los dedos de una mano. Historia viva de la ciudad, el Pinotxo es más un santuario gastronómico que un sencillo bar de mercado, pues hasta allí peregrinan en masa y a diario autóctonos y turistas además de grandes chefs, que reconocen sentirse como en casa y comer de lujo cada vez que van a visitar el bar de su amigo Joan Bayén -Juanito-.
  • Bar Escocés En la zona alta de Barcelona nos encontramos un bar de lo más peculiar y es que, ya desde fuera, nos damos cuenta de que no es un bar cualquiera. Con una fachada de madera barnizada y unos ventanales estrechos y de cantos redondeados, el Bar Escocés parece encajar mejor con la estética de taberna madrileña que con la de bar-bodega catalana. Una vez dentro, siguen las sospechas, puesto que esa estética añeja, con barra de madera de lo más elaborada, suelo de terrazo oscuro y asientos de cuero marrón dan que pensar si no nos habremos metido en un club de fumadores distinguido, en una coctelería o algo por el estilo. Los camareros, vestidos de uniforme y con mucho oficio sobre sus hombros también nos transportan a casi otra época...
  • Bodega Vasconia Nos damos un paseo por las callejuelas más angostas del Barrio Gótico de Barcelona buscando una bodega centenaria, la Vasconia, que no es difícil de encontrar gracias (o desgraciadamente) a la cola de turistas que suelen abarrotar la puerta a la espera de una mesa. En la calle Gignàs y al lado del Tropezón (otro clásico) encontramos esta pequeña bodega. Como señala su gran cartel de la entrada, la bodega Vasconia lleva ABIERTA DESDE 1905, un logro para los tiempos en los que vivimos y casi un milagro que algunos de los elementos del bar sigan siendo originales (como nos cuenta su propietario) teniendo en cuenta que ha pasado por varios traspasos.
  • Bar El Penicilino El Penicilino es uno de esos bares que causan un mágico efecto. Cuando los vislumbras de lejos, ya sabes que ESE te va a gustar. Efectivamente. este céntrico bar de Valladolid exhala esa autenticidad que sólo dan los años, décadas e incluso siglos de bebidas servidas, clientes fijos, tardes de tertulia y horas trabajadas detrás y delante de la barra.
  • Bodega Sopena Visitar el barrio barcelonés de El Clot te recuerda, una vez más, que por muy pequeña que sea Barcelona, uno siempre se mueve por los mismos sitios y puede pasarse toda la vida viviendo en una ciudad y no pisar determinados barrios. Y te das cuenta de que te estabas perdiendo mucho, que, por ejemplo, el Clot es un barrio a tener muy en cuenta porque, entre otras cosas, esconde la Bodega Sopena, justo al lado del mercado municipal. Llegamos a la hora del vermut y la bodega Sopena estaba a reventar de gente, fuera y dentro. Eso presagiaba una grata experiencia; y así fue. El combinado de conservas, el queso, el chorizo, el fuet... todo delicioso y a un precio super asequible. ¡Y qué decir del vermut, que no llega a los 2€!
  • Osteria da Mario – Bolonia Osteria da Mario - Bologna Tenemos la fortuna de que en Italia también hay gente amante de los bares históricos, lo que nos ha permitido descubrir y disfrutar de la Osteria da Mario en nuestra última visita a Bolonia, un local cuadrado y pequeño que nos cautivó al pasar por delante cuando íbamos camino del centro. La Osteria da Mario, como tantos otros bares, bajó la persiana un día cualquiera de 2008 por jubilación de sus propietarios, dejando huérfana a la ciudad de un rincón emblemático como éste. Pero en 2014, volvió a abrir de la mano de Michele Mazzacurati y con la firme idea de mantener su esencia, dejando la mayor parte de elementos decorativos, como los pósters y cuadros de la pared, las botellas que reposan sobre las vigas de madera... Y es que estos objetos tiene mucha historia y "han visto" pasar a personajes célebres como Pierpaolo Pasolini, Lucio Dalla o Luciano Pavarotti.
  • Osteria del Sole – Bolonia Osteria del Sole La Osteria del Sole es uno de esos lugares únicos que sabes, a medida que te vas acercando a la entrada, que tiene algo sumamente especial y que te va a encantar. Efectivamente, esta taberna es excepcional en muchos sentidos además de una institución en la ciudad desde hace siglos, pues está en pie desde 1466... ¡¡Desde el siglo XV!! Muy cerca de la plaza principal de Bolonia, en un "vicolo" algo oculto de los turistas, que abarrotan la calle de al lado, se encuentra la Osteria del Sole, sin rótulo y ni falta que le hace. La gente se agolpa cada día en la entrada con su copita de vino, champán o cerveza sea para fumar sea porque dentro ya no se cabe.
  • Bodega El Sidral Bodega El Sidral Es ésta una de esas joyas escondidas en calles de BARCELONA no demasiado transitadas y ajenas a la vorágine turística. La Bodega El Sidral está en la calle Dos de Maig, muy cerca de la Plaça de les Glòries, motivo por el cual debe su nombre actual, ya que esta plaza ha vivido épocas oscuras y difíciles hasta ser lo que es ahora o lo que terminará siendo, mejor dicho, que sus obras van camino de alcanzar en longevidad a las de la Sagrada Familia. Los actuales propietarios llevan un par de años al mando de lo que había sido la BODEGA VILASECA, que nació hacia 1930 y de la que se mantienen buena parte de los elementos originales. No hay más que fijarse en esas dos IMPONENTES BARRICAS al fondo de la sala, que son una maravilla, por tamaño, por antigüedad...
  • El Viena de Las Ramblas cumple 30 años Viena de Las Ramblas No, no nos hemos vuelto locos y sí, hoy hablamos de una cadena de fast-food: el VIENA. Esta cadena de bocadillos y estética marcadamente tirolesa nace en Sabadell en 1969 de la mano de Pere Llorens y Silvestre Siscart basándose en los frankfurts de Alemania. El local mítico del Viena siempre ha sido el que había en SABADELL, junto a la Rambla, un establecimiento estrecho y alargado en el que solo podías comer en la barra o de pie pegado a la pared. Algunos años más tarde amplió al fondo con un salón con mesas pero al no tocar la parte delantera, no perdía su carácter auténtico.
  • Los bocadillos de Can Conesa Can Conesa En esta interminable búsqueda de bares auténticos, hay ocasiones en las que nos encontramos con BARES que no son emblemáticos por su conjunto global sino por un solo producto, una sola tapa, un solo camarero... Convirtiéndose en carismáticos y antológicos gracias a este aspecto tan concreto. Y es en este caso en el que nos hallamos con los BOCADILLOS DE CAN CONESA, en Barcelona. La fama de los bocadillos de Can Conesa es tal que casi a cualquier hora del día hay largas colas para pedir. Colas de turistas pero también de autóctonos que acuden solos, en pareja o en familia. ¿Pero es justificada tanta fama?
  • Casa Gerardo – Madrid Casa Gerardo Entre el barrio de La Paloma y La Latina de Madrid encontramos CASA GERARDO, una de esas tabernas castizas y emblemáticas que tantísimo nos gustan y que nos encanta descubrir cuando visitamos la ciudad. Con 80 años a sus espaldas, mantienen elementos decorativos originales como esas tinajas de barro rojizas que solemos encontrar también en otras tabernas de Madrid y que aquí, en Casa Gerardo, ya no usan, pues el comercio de vino a granel, nos cuenta su dueño, ha caído tanto que no les sale rentable. En cambio, y como viene siendo habitual en la ciudad, el vermut de grifo no puede faltar y aquí tienen IRIS, de la casa De Muller, de Reus.
  • Bodega La Moderna | antes Bodega Esplugas bares autenticos Si eres de Barcelona, seguro que te acuerdas o te suena una tienda de vinos a granel que había en la parte más alta de la calle Enric Granados, muy cerca de la Avenida Diagonal. Se llamaba BODEGA ESPLUGAS y llevaba ahí desde 1937, pero ha sido ahora, al cumplir 80 años de existencia, que los propietarios han traspasado el local a unas personas tan amantes de lo auténtico que han querido dejar prácticamente intacta la bodega. Eso sí, han decidido rebautizarla por BODEGA LA MODERNA. Misma fachada y dos nombres en ella, el antiguo y el nuevo, respetando la FISONOMIA ORIGINAL tanto fuera como dentro. Es una gozada cruzar la puerta y comprobar que siguen los mismos barriles, la misma nevera, mismos detalles decorativos... Para poder disfrutar de la extensa carta de tapas y platillos han añadido unas mesas en la sala principal y han habilitado una pequeña barra de bar al principio. Además, lo que antiguamente era la vivienda de los propietarios se ha transformado ahora en dos salitas con una mesa grande y mobiliario que, intuimos, ya estaban ahí. Estas dos salitas son ideales para reuniones informales, comidas en grupo, cenas familiares...
  • El renacer del Bar Muy Buenas No todos los días podemos dar la noticia de que un bar emblemático, tras cerrar de forma dramática, vuelve a abrir sus puertas. El bar MUY BUENAS lo ha hecho y a lo grande, devolviéndole la dignidad que su anterior inquilino bien se encargó de destrozar y que hizo temer por un fatídico final para este precioso bar modernista del barrio gótico de Barcelona. Ahora, el Muy Buenas renace como si no hubiera pasado el tiempo, con sus detalles y mobiliario resplandecientes tal y como lo hiciera a principios del siglo XX, y es que sus actuales titulares, Enric Rebordosa y Lito Baldovinos (responsables también de La Confiteria y de Dr. Stravinsky), decidieron RESTAURAR el local sin trampa ni cartón, al modo artesano de la época, aunque para ello tuvieran que invertir bastante más dinero. No solo recuperar un local emblemático nos encanta, también echar mano de maestros artesanos cuya profesión está casi extinta es todo un acto de rebeldía contra la era digital y tecnológica que nos absorbe.