Blog

La Coctelería Tirsa de Hospitalet renace en Barcelona

Cuenta la leyenda que el Ave Fénix era un pájaro mitológico que se consumía por el fuego cada 500 años para luego resurgir de sus propias cenizas. Nosotros, hace algo más de un año, vimos consumirse por el fuego legislativo a la coctelería TIRSA de Hospitalet, un emblema de su ciudad, de Barcelona y de más allá.

Manel Tirvió dejaba la barra tras más de 50 años en una tarde-noche de despedida intensa y rodeado de sus clientes más asiduos. Parecía entonces que el Tirsa se apagaba para siempre y así lo creímos todos. Pero no.

ENRIC BERTOMEU, uno de los bartenders de la coctelería original y que todos conoceréis, decidió un día que aquello no podía acabar así y buscó hasta encontrar un local en Barcelona que fuera digno de alojar el NUEVO TIRSA COCKTAIL BAR. Desde hace unas 3 semanas, ese deseo de Enric se ha hecho realidad en la calle Mallorca, y junto con su hijo y un equipo de profesionales (siempre bendecidos por el gran Manel Tirvió), recupera la esencia de esa coctelería que tanto nos gustaba y en la que tan a gusto nos sentíamos.

Taberna Casa Enrique


Viajar en el tiempo entre 4 paredes a pleno siglo XIX se torna tarea complicada cuando de lo que se trata es de un bar. Cada vez es más difícil tropezarse con uno de ellos y los que permanecen, luchan como jabatos por mantenerse; por eso es especialmente emocionante adentrarse en uno de ellos. Esta vez, nos ha tocado ir a Granada a visitar Casa Enrique, una bodega FUNDADA EN 1870 muy conocida por sus vecinos y casi nada por el turista, que se deja llevar por las cartas llamativas y los “typical spanish”.

Casa Enrique es una auténtica sede social, donde muchos clientes son asiduos y ya amigos, donde son muchos los famosos que se han sentido como en casa y, todo, en un espacio reducido y abarrotado, lleno de barricas, botellas, fotografías, muebles… Un templo en el que adorar el buen comer y el buen beber.

La nueva Bodega Balmes


Después de descubrir que la Bodega Balmes había cerrado, descubrimos también que alguien había cogido las riendas del negocio y que habían reinaugurado hacía pocos días, por lo que aprovechamos la primera ocasión que tuvimos para ir a ver si la reforma había sido radical o no, algo fácil de adivinar, en verdad, sabiendo cómo era anteriormente.

La Bodega Balmes, la de antes, pasaba bastante desapercibida a pesar de su gran rótulo, suponemos que porque el aspecto era de bodega-tienda y solo eso, aunque la verdad es que el local tenía una pequeña barra en la que se podía hacer un vermuteo básico. El RESTYLING DE LA NUEVA BODEGA BALMES ES BRUTAL, han limpiado a fondo el local (¡la de horas qué habrán echado!), ampliando sustancialmente con el uso del espacio del fondo, que antes era el almacén.

Gran Bodega Saltó


Despedimos el año haciendo una visita a una de las bodegas veteranas del barrio barcelonés de POBLE SEC, ubicada en la calle peatonal más concurrida de todas. Hablamos de la Gran Bodega Saltó, un establecimiento que, como todas las de este estilo, nació con la idea de vender vino a granel a sus vecinos, una práctica que se está perdiendo, entre otras cosas, por las políticas de los Ayuntamientos y sus manías reglas sanitarias. De hecho, en buena parte del norte de España está totalmente prohibido.

En la Bodega Saltó, aún hoy es posible comprar VINO A GRANEL, si bien no desde las enormes y majestuosas barricas de la entrada, que nos dan la bienvenida a un local decorado de una forma bastante peculiar, mezclando tradición con arte y toques kitsch.

Bar Colombia


Un barrio de Barcelona lejano para nosotros pero lleno de encanto es el barrio de Sant Andreu del Palomar, ubicado en la entrada de la ciudad si vienes por la Avenida Meridiana y que, precisamente por esta lejanía, desconocemos bastante. En una de esas escasas visitas al barrio descubrimos el BAR COLOMBIA, situado estratégicamente en la unión de las calles Gran de Sant Andreu y Paseo de Fabra i Puig.

El Colombia se mantiene en esa esquina DESDE 1913 y prácticamente intacto a como era en sus inicios, cuando por aquel entonces abría la barra que daba directamente a la calle, como se aprecia en la foto retro. Hace ya unos años la cerraron por puros motivos logísticos.

Dentro, la zona de la barra es estrecha para luego abrirse en una sala de doble altura donde hay mesas y muchas fotografías antiguas del bar. Llama la atención la colección de carteles de las fiestas mayores del barrio que tienen colgada en la pared y que, sospechamos, están todos los que son.

Bodegas Díaz-Salazar


Junto a la Catedral de Sevilla y a uno de nuestros bares favoritos de la ciudad, Casa Morales, nos encontramos la Bodega Díaz-Salazar, un bar de grandes dimensiones y espacioso en el que nos resguardamos del sofocante calor para llenarnos la tripa. Llegamos pronto y estaba vacío, así que escogimos lugar y nos dejamos aconsejar por el jefe, un tipo canoso, alto y vestido como mandan los cánones.

Así pues, una de tortillas de bacalao y una de chipirones (no se trataba de atiborrarse, que debíamos seguir la ruta de bares), dos raciones deliciosas de las cuales nos sorprendió especialmente la primera, pues esta tortilla es pequeña, finísima y crujiente, como si de unas chips se tratasen.

Bar El Rinconcillo


Tres años después de visitar Sevilla y comprobar, con tristeza, que el Rinconcillo estaba cerrado por reformas, hemos conseguido volver y disfrutar de este fantástico lugar, un bar fundado en 1670 que rezuma historia por doquier. Escondido en una callejuela del centro de la ciudad, el Rinconcillo es un vivo reflejo del arte y la cultura andalusí: azulejos que datan de los siglos XVII, XVIII y XIX, suelo de loza de Tarifa, detalles de madera torneada… un lugar con acogedor y con MUCHO ENCANTO.

La planta baja está repartida en varios espacios, dos con barra y un tercero para mesas, más cómodo para tapear o por si nos decantamos por los platos de la carta. En nuestro caso y como no podía ser de otra forma, nos quedamos en la parte de la barra, esperando pacientemente a que se despejara algún rincón, para pedir ricas viandas.

Bar El Paraigua


Ubicado junto a uno de los ejes de mayor densidad turística de Barcelona, el Bar Paraigua observa desde 1968 la transformación que esta ciudad ha estado experimentando en los últimos 47 años. Aún así, entrar en este bar es como hacer una regresión a épocas mejores, un oasis entre tanto negocio de tapas, paella y sangría.

Inaugurado un 5 de Abril de 1968, la historia del Bar Paraigua es de lo más peculiar. Cimentado sobre un antiguo convento del s. XI y del cual se han conservado las bóvedas y el suelo originales, dando cabida hoy en día a lo que es coctelería y sala de conciertos, la planta principal y que ejerce como bar es totalmente modernista, una decoración que se compró al dueño de una tienda de paragüas cercana (Gallés, 1902) para, seguidamente, adaptarla al nuevo espacio.

Así pues, y como bien explican en la web del bar, podemos saber que los rótulos del bar son los paneles originales de la tienda; el frontal de la barra eran las antiguas vitrinas donde se exponían los paraguas; los arrimaderos y cristales de las paredes mantienen la misma función…

Café Bar Bilbao


Uno de los bares que visitamos en Bilbao y del que quedamos encantados es el Café Bar Bilbao. Situado en la céntrica Plaza Nueva (que de nueva tiene ya poco) y bajo uno de sus pórticos, este emblemático local da servicio desde 1911, si bien se renovó en 1992 aunque los camareros nos aseguraron que está prácticamente intacto.

Un llamativo portón de color azul eléctrico nos da la bienvenida y nos garantiza un buen ágape, y es que los maravillosos pinchos que adornan la barra están a cuál mejor. ¡No por nada en 4 días estuvimos 3 veces! Pincho de bacalo al pil-pil, ración de calamares (a falta de las famosas rabas), croquetas de jamón, sandwich vegetal…

El interior del bar, entre clásico y rematadamente clásico, combina los tonos azules con el dorado tanto en techo como en paredes, donde podemos contemplar esa característica baldosa que tanta personalidad le da al “Bilbao”. Por lo demás, fotos antiguas de una ciudad que ha sufrido cambios radicales tampoco hace mucho, dejando atrás su fama de ciudad gris y fea.

Café La Granja – Bilbao


Nos encontramos en Bilbao, en uno de los locales más emblemáticos y antiguos de la ciudad: el Café La Granja. Inaugurado el 31 de Julio de 1926, este gran café se concibió al estilo de los grandes cafés franceses de la época y todavía hoy mantiene esa estética, que lo hace tan particular y auténtico.

La Granja cuenta con un amplio espacio de techos altos como sala principal, en el que vemos la gran barra de madera a la derecha y la zona de asientos a la izquierda, todo decorado con molduras de madera y tapizados, y un par de espacios al final (custodiando la salida de atrás del bar) más pequeños a la par que íntimos; dos rincones perfectos para confidencias a pesar del ruido ambiental.

Bodega Joserra


Bilbao es una ciudad con una cultura de bar impresionante; la gente se echa a la calle para potear entre amigos, colegas de trabajo e incluso con toda la familia al completo. Un ambientazo que disfrutamos en nuestra búsqueda de bares emblemáticos de la ciudad como el que aquí nos ocupa, que, además, no nos resultó nada fácil encontrar: la Bodega Joserra.

Taberna casi centenaria situada en pleno casco viejo (zona de las Siete Calles), la Bodega Joserra tiene unos inicios curiosos, pues por allá el 1924, lo que hoy conocemos como bar era un comercio de venta que, de estranjis, servía txikitos de vino a sus clientes hasta que les multaron, momento que aprovecharon para pedir la licencia de actividad. Y hasta ahora.

Bar Can Codina


Visitamos uno de esos bares centenarios (o casi) que han tenido la gran suerte de caer en manos, tras la jubilación de sus dueños, de gente que defiende y quiere tanto este tipo de locales históricos como nosotros, manteniendo la decoración y, por ende, su esencia más auténtica. Hablamos del bar CAN CODINA, en pleno barrio de Gracia de BARCELONA.

Hace apenas un mes que unos chicos jóvenes han tomado el relevo del señor Toni Codina incorporando, eso sí, su toque personal en la carta de tapas y bebidas. Sin dejar de lado clásicos de desayuno de tenedor como el Cap-i-pota o los Pies de Cerdo, también podemos encontrar y disfrutar de unas alitas de pollo en salsa yakitori, tortilla de camarones o unas patatas bravas con comino, por ejemplo.

El bar se distribuye en un solo espacio cuadrado, con una barra antigua de granito que preside el espacio junto a las tan adoradas neveras antiguas de madera. Y encima, una cornisa que nos indica la muy interesante oferta de cerveza artesana: cerveza Fort, Dougall’s, Siren, Edge Brewing, Lagerhell, Andechs…

Bodega Josefa “Pepeta’s”


Nos hemos encontrado de morros con una de las bodegas más carismáticas y particulares de Barcelona, pues la Bodega Josefa (conocida también como “el Pepeta’s”) es todo un viaje al lejano oeste y una devoción clarísima al country, baile y estilo de vida que forra cada centímetro de las paredes de esta bodeguita de barrio, con gente de barrio y costumbres de barrio.

La entrada, coronada con 2 grandes banderas de Wyoming y Cataluña, es toda una declaración de intenciones que, una vez al año, además, conquista buena parte de la calle Saragossa para festejar la gran fiesta del country, aunque, como nos cuenta Jordi, dueño del pepeta’s, el pasado mes de Noviembre no se pudo realizar por falta de permisos del Ayuntamiento. Una lástima.

Bodega Manolo

El otro día volvimos al barrio de Gracia de Barcelona, que tanto nos gusta, para visitar una bodeguita de lo más auténtica y que ya nos habían recomendado alguna que otra vez: la Bodega Manolo.

Junto a la Plaça del Nord, este carismático lugar tiene todo lo que uno espera de la bodega centenaria de barrio: barricas, vino y vermut a granel, neveras de madera, mesas de mármol y hierro, una barra y muchas estampas de otros tiempos. Con una entrada de lo más clásica, la bodega Manolo se divide en dos zonas, una primera donde está la barra y 4 mesas pequeñas y una segunda, “custodiada” por grandes toneles de vino, donde las mesas son algo más grandes y encontramos, además, el servicio y el acceso a la cocina.

Los champis del Bar Soriano

En nuestra gastro-aventura por la calle del Laurel de Logroño nos detuvimos un par de ocasiones en el Bar Soriano, porque vive solamente de servir una tapa de champiñones y porque es de los más antiguos de la zona y eso se nota.

Sí, son famosos los “champis” del Soriano y sí, hay otro bar más antiguo y que también hace solo esa tapa (Bar Ángel) pero éste último ha optado, deducimos, por tener un local más renovado a la par que aséptico y sus camareros nada tienen que ver con los del Soriano, hombres mayores y muy curtidos en la tan respetable profesión.

Poco hay que decir del Soriano más allá de que es destino de peregrinación, sobre todo, de los convecinos y que sus camareros son todo lo atentos que uno espera y amables con su clientela.

Los que tengáis pensado ir de visita a Logroño, tened muy en cuenta que el horario de casi todos los bares de la calle Laurel es un tanto peculiar, pues si bien por la mañana es más o menos estándar, ya por la tarde optan por reabrir bastante tarde: a partir de las 19-19:30h.

Taberna Antonio Sánchez


Pocos barrios hay en Madrid tan castizos como Lavapiés, conformado por serpeantes calles repletas de negocios de barrio y de tabernas más que interesantes. Es aquí donde nos encontramos con la Taberna Antonio Sánchez, centenaria, castiza y muy torera, ya que sus primeros dueños siempre estuvieron dedicados a este mundo.

Fundada en 1830 por el matador Cara Ancha, fue en 1884 cuando el torero Antonio Sánchez la adquirió rebautizándola tal y como la conocemos hoy en día. Con todo este historial no es de extrañar, entonces, que el interior esté lleno de detalles alusivos al mundo del toreo: fotografías de ilustres toreros, cabezas de toro, recortes de periódico, etc. Y en la carta, clásico entre los clásicos de Madrid, el rabo de toro.

Dejándonos recomendar por el simpático camarero, vecino también de Lavapiés, nos decantamos por una merluza rebozada y el rabo de toro que, cual señal del destino, nos tocó la última ración y por ello la más generosa, cosa que agradecimos en cada bocado.

Casa Labra

Viajamos al Madrid del siglo XIX para encontrarnos con la apertura de Casa Labra, una estupenda taberna que, 154 años más tarde, sigue manteniendo buena parte de la esencia original, algo que sus vecinos y los turistas agradecen asistiendo en religiosa peregrinación a probar sus especialidades en bacalao.

Casa Labra es un local dividido en dos zonas, la taberna propiamente dicha y el restaurante, al cual se accede desde fuera, por una entrada lateral, o desde dentro. Pero nosotros nos vamos a centrar en la primera, que es la que nos interesa.

Con un sistema que agiliza enormemente la entrada y pedidos de los clientes, las larguísimas colas son solo un espejismo de lo que tardamos en entrar, apenas 5 minutos. Una vez en la caja de la entrada, te toca pedir y buscar un rincón donde apoyar los platillos. Su especialidad: el bacalao.

Taberna Ángel Sierra


En el barrio más ecléctico de Madrid y en pleno epicentro del mismo -plaza Chueca- se encuentra una de las tabernas más antiguas de la ciudad, la Taberna Ángel Sierra, que fue fundada en 1917.

Este encantador lugar consta de 2 espacios muy diferenciados, ya que se acceden por diferentes entradas. La primera y que da directamente a la plaza es la entrada al espacio de la barra, un rincón lleno de detalles en los que pararse a mirar e ideal para vemutear y picar algo, si bien su carta no es demasiado boyante: conservas, empanadas, aceitunas…

Cervecería Ferretería

No es la primera vez que, ante un local como éste, acabamos debatiendo largo y tendido sobre los valores de autenticidad, por los cuales nos regimos a la hora de hablar aquí de un bar o no. Su antigüedad junto con la personalidad son los valores más significativos pero, qué sucede cuando la antigüedad y la personalidad son características heredadas

Muchos de esos comercios antiguos que vemos en postales y libros, casi siempre en blanco y negro, llaman la atención y atraen especialmente por su decoración hecha a mano por herreros, orfebres y ebanistas, artesanos del hierro, el metal y la madera que hacían trabajos manuales excelentemente terminados, otorgando al comercio de unos detalles que ya son pasto de la memoria histórica de sus vecinos y familiares.

Es por eso que cuando nos encontramos con un bar que ha querido mantener intacta la esencia de un negocio previo, un comercio de decoración espléndida, nos alegramos enormemente a la vez que entramos en discusión. Ese bar es, en verdad, una ventana al pasado de nuestros abuelos, bisabuelos… tiene, en definitiva, una singularidad única. Y unn ejemplo de todo esto es la Cervecería Ferretería de Reus (Tarragona).

Café Iruña – Bilbao


Nos paramos hoy en uno de los cafés más antiguos y centenarios de Bilbao, el Café Iruña, que fue inaugurado un 7 de Julio de 1903 (¡acaba de cumplir 111 años!) en la calle Berástegui, número 4, frente a los Jardines de Albia.

Una fachada amplia y acogedora nos invita a un espacio interior de lo más curioso, pues la zona de bar, donde tenemos una barra en forma de “U”, tiene en sus paredes azulejos que nos dibujan marcos y anuncios de licores de lo más curiosos y atractivos. Sería, quizás, una decoración más propia de cualquier bar de Sevilla o Granada que del pleno centro de Bilbao.