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Casa Alberto


A punto de cumplir los 200 años de existencia, CASA ALBERTO es toda una institución en Madrid; ubicado en unos de los barrios más interesantes y carismáticos de la capital, funciona como taberna y como restaurante (de 13:30 a 16h y de 20 a 24h).

Casa Alberto llama la atención por muchos motivos. Su fachada rojo sangría y su letrero negro con letras doradas resalta sobre el resto, sobre todo si venimos por la calle Príncipe. Su interior recargado de molduras de madera, lámparas antiguas y fotografías o recortes de periódico transforman este lugar en un local acogedor que parece transportarte a otro siglo; quizás a 1924, cuando el dueño de entonces -Alberto de Dios- hizo la reforma que ha llegado hasta nuestros días.

Café Comercial

La historia del Café Comercial es la historia de Madrid. Fundado el 21 de Marzo de 1887 y situado en la estratégica Glorieta Bilbao, este lugar emblemático de la ciudad acogió a personajes literarios y artísticos de la talla de Camilo José Cela, Jardiel Poncela, Antonio Machado, Mingote, Javier Krahe…y, naturalmente, a miles de anónimos que disfrutaban de este acogedor lugar para sus tertulias o demás menesteres. Pero el Café Comercial, el MAS ANTIGUO DE MADRID, cerró sus puertas, y sin aparente previo aviso, en Julio del 2015.

128 años de esta fantástica cafetería se fueron al traste ese día, dejando a los madrileños un poco más huérfanos de lugares emblemáticos a los que acudir y cada vez más absorbidos por franquicias de medio pelo. Pero la mala noticia duró poco.

Bodega El Pimpi


La última vez que pisamos Málaga desconocíamos la existencia de este bar, que resulta ser toda una institución en la ciudad. EL PIMPI es auténtico pero no centenario, y es que su envidiable emplazamiento y su ubicación en un enorme caserón del siglo XVIII dan la impresión de que lleve ahí toda la vida.

Inaugurado en 1971, la bodega debe su nombre a un conocido personaje de la ciudad que ayudaba a las tripulaciones y pasajeros que llegaban al puerto y, años más tarde, ampliaban su abanico convirtiéndose en guías turísticos de Málaga.

EL PIMPI ES UNA PASADA. Dividido en dos zonas diferenciadas por una entrada propia, lo que se definiría como El Pimpi aprovecha prácticamente todo el caserón con salones y terrazas para los clientes; una inmensidad de bar de varios pisos, diferentes barras, decenas de mesas, barricas para aburrir y motivos andaluces de antaño. No falta el “muro de la fama”, una pared atiborrada de fotos de personajes célebres y famosetes que han pasado por El Pimpi.

Bodegas Espadafor


Granada tiene uno de los monumentos más visitados del país, lo que provoca que te encuentres turistas durante todo el año, da igual que haga frío o calor, que sea Febrero o Agosto; están siempre ahí, rondando y buscando, además, la famosa tapilla gratis. Por eso, si lo que queremos es salir de la vorágine sin perder un ápice de calidad y autenticidad, no se nos ocurre una idea mejor que BODEGAS ESPADAFOR.

En pie desde 1910, este local centenario se encuentra junto a la Gran Vía, casi al final de todo, lo que nos supone un paseíllo desde el centro la mar de agradable (más si hace solete) mirando escaparates y contemplando, entre otras cosas, las farolas tan extrañas que hay.

Bodegas Espadafor es un bar considerablemente grande y amplio, con gigantescos cuadros y fotografías añejas colgando de sus paredes, una gran barra de mármol y madera que parte casi en dos el espacio y las clásicas neveras antiguas de bar junto con barricas que ofrecen vermut, palo cortao, jerez oloroso y otras delicias.

El Sortidor de Filomena Pagès


El barcelonés barrio de POBLE SEC ha vivido en estas últimas décadas cambios radicales de todo tipo, pasando de ser un lugar denostado a la actualidad, en la que predomina el ambiente, la oferta ocio-cultural, el fervor de los nuevos emprendedores, que buscan su sede entre sus calles… un barrio que está de moda tanto para autóctonos como para turistas.

Buen testimonio de estos cambios es el bar EL SORTIDOR, situado en la plaza homónima y que desde 2015 ha sido rebautizada como El Sortidor de Filomena Pagès, en honor a la abuela de una de las propietarias originales. Más de 100 años vividos y con una historia fascinante, pues este local empezó abasteciendo de hielo a las casas del barrio en una época en que las neveras eran poco menos que prohibitivas. Más tarde, y durante la Guerra Civil, Filomena aprovechaba la comida que su marido Quimet le enviaba de estraperlo para, en un derroche de generosidad, ofrecerlo a los niños y pobres de Poble Sec.

La Casa de las Torrijas

Nos encontramos en el centro de MADRID, en uno de esos bares tan emblemáticos y auténticos de la ciudad: LA CASA DE LAS TORRIJAS, un bar fundado en 1907 por Luis Montón, oriundo de Tomelloso que viajó a la capital trayéndose sus vinos y azulejos para montar este negocio y El Anciano Rey de los Vinos.

La Casa de las Torrijas es un local de tamaño medio y diáfano (cuenta con una pequeña sala anexa) cuya decoración es prácticamente original: los espejos de la pared, los bancos de madera, las mesas con sus gruesos cristales, los azulejos de Tomelloso… e incluso mantienen, aunque sólo sea a modo decorativo, la caja registradora de antaño.

Llama la atención los distintos rótulos que cuelgan de la pared, pertenecientes a los dos bares de Luis Montón y que por motivos varios se tuvieron que quitar de la fachada. Lejos de deshacerse de ellos, los guardaron y mantuvieron, una sabia decisión que denota ese amor por lo original y auténtico y que hoy día se agradece contemplar cuando estás en el bar. Suerte que los actuales dueños son también conscientes del valor romántico y prefieren restaurar a cambiar por algo más barato.

Taberna La Dolores


Qué sería de Madrid sin sus tabernas, se pregunta uno cuando aterriza en la ciudad en busca de cañas de cerveza tiradas como Dios manda y de la tapa que la acompaña. Es una gozada pasear por barrios como HUERTAS y descubrir en cada calle no uno ni dos sino un sinfin de bares y bodegas, a cual más auténtico y atractivo.

En uno de estos paseos nos topamos con la TABERNA LA DOLORES, cerca del Museo del Prado y FUNDADA EN 1908. Un lugar centanario que cuenta con una parroquia fiel y autóctona, que acude con asiduidad por la familiaridad con los camareros, por sus precios razonables y porque se está a gusto.

Una gran barra preside el local, que además cuenta con paredes repletas de jarras de cerveza y un rincón al fondo con 4 mesas. Pero la fachada es lo que más llama la atención y, si bien se estila mucho en Madrid el uso del azulejo en los bares, aquí se aplica de forma distinta, en modo “trencadís”, al más puro estilo Gaudí.

Café Barbieri


Nos vamos al heterogéneo barrio madrileño de LAVAPIES para visitar un café centenario y emblemático que descubrimos años atrás, paseando por el barrio. Se trata del Café Barbieri, fundado en 1902 en la calle Ave María, 45, en una esquina que glorifica esa increíble fachada de madera pintada en tono crema.

El interior nos transporta de inmediato a tiempos pasados, en los que se trabajaba la madera, se adornaba con molduras y los cristales se serigrafiaban con motivos clásicos. Así es el Barbieri, un espacio diáfano que refuerza su amplitud con los innumerables espejos que decoran el interior y con un mobiliario típicamente de bar: mesas de sobre de mármol y patas de hierro forjado, y sillas de madera torneada. La majestuosa barra de madera hace el resto.

La Casa del Abuelo


Callejeando por el centro de Madrid nos encontramos con LA CASA DEL ABUELO, una taberna centenaria que empezó en 1906 bajo el nombre de La Alicantina y que se hizo famosa en la ciudad por tener uno de los mejores vinos dulces de la ciudad, traído, precisamente, de Alicante.

“El vino del abuelo” era lo que pedían los clientes y ya pocos llamaban a este local por su nombre, así que sus dueños tomaron la decisión de cambiárselo a como lo conocemos hoy. Aún así, no han cambiado su esencia ni su filosofía, pues mantienen su oferta gastronómica, escueta y de calidad, y hasta la vajilla y plancha originales.