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El Celler d’en Frank Petersen


En Barcelona, en el Raval más cerrado y racial, se esconde una bodega regentada por un señor llamado Armando, simpático y distendido, que atiende a los pocos clientes que caben en este pequeño local, en cuyo espacio cuadrado se ubican la barra cerámica a la derecha, las antigüas neveras de madera al fondo y unas pocas mesas con sus respectivos taburetes.

Si bien está abierto todo el día, parece que lo que más se tercia en este lugar es pasarse el rato tomando cervezas y, cuando la gusa asoma, pedirse unas raciones de embutidos y/o queso con su pan con tomate y aceite, que eso nunca puede faltar.