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Leche de Pantera, un cóctel de taberna del pasado

leche de pantera
Si al leer “leche de pantera” has tenido un pálpito en el corazón y cierta nostalgia, sí, perteneces a esa generación, a la del guay del paraguay y al alucina, vecina; la del Malibú con Piña, Vodka con Naranja, Cointreau con Licor 43 (Cuá-Cuá), San Francisco sin alcohol, y muchos ¡muchísimos! chupitos: el clásico de tequila con sal y limón o más creativos, como el “cerebro”, el “semáforo”… Y si ya con estas combinaciones las resacas eran para flipar en colores, todavía podías superarte y alucinar pepinillos con cócteles taberneros como la LECHE DE PANTERA. ¿Quién no la recuerda y quién no la pidió alguna vez?

Echamos la vista atrás para recordar este extraño brebaje que encontrabas en tabernas de aspecto desaliñado y a las que acudías a última hora para terminar la fiesta apostando una resaca de órdago con la última -o penúltima- carta: la leche de pantera.

¿Pero de qué estaba hecha?¿De dónde salió esa bebida? Nunca conocimos a nadie que supiera exactamente cómo se hacía la Leche de Pantera y, la verdad, casi mejor, pues con ese nombre, ese color y con las horas de fiesta que llevábamos encima la imaginación estaba en total éxtasis.