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Casa Alfonso

Hace mucho que le teníamos ganas a la barra del CASA ALFONSO y, al fin, nos acercamos una tarde de verano para saborear todas las tapas que nuestro estómago nos permitiese, pues la pinta de todas ellas prometía.

Abierto DESDE 1934, la familia García, generación tras generación, ha estado al cargo de este emblemático local, declarado incluso de INTERÉS CULTURAL en la ciudad de BARCELONA ¡toma ya!

Aunque habrá sufrido mil y una remoledaciones, Casa Alfonso mantiene una estética clásica de otros tiempos, dividiendo el local en dos ambientes (uno más de bar con una pequeña charcutería y otro más de restaurante), todo ello iluminado con esquisitez, lo que provoca que tu estancia sea de lo más agradable. Si a esto le añadimos la calidad de la carta, la experiencia es aún mejor.

Bar Cova Fumada

Actualizado 10-5-2014. Hemos añadido una fotografía ilustrativa de los 2 tipos de bomba que sirven.
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Cuenta la leyenda que LAS BOMBAS (patatas rebozadas y rellenas de carne) se inventaron en Barcelona y, en concreto, en una antigua bodega del barrio de LA BARCELONETA que, a pesar de no tener cartel alguno que dé a conocer su identidad, todo el mundo sabe su nombre. Hablamos de la Cova Fumada.

Ubicado en la misma plaza del mercado, la Cova Fumada respira en cada una de sus paredes los años de historia que arrastra a la espalda, sin perder nunca la identidad de antiguo barrio de marineros ofreciendo a su clientela pescado fresco y variado (calamares a la romana, arenques, sardinas, pulpo, gambas, tallarinas…). Eso sí, hay que armarse de paciencia para poder tapear en este sitio, pues lo normal es encontrárselo hasta arriba de gente y con lista de espera.

Bar bodega Quimet

Actualizado 7-3-2017: tras unas semanas cerrados por reformas, la bodega vuelve a abrir con nuevo horario para el fin de semana.
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En pleno BARRIO DE GRACIA de Barcelona, nos encontramos con una antigua bodega que, por suerte para todos, ha encontrado en los hermanos Montero la forma de seguir viva, pues han sido ellos quienes decidieron adquirir el bar bodega Quimet cuando sus dueños originarios lo pusieron a la venta y, de paso, mantener la estética de antaño.

Es por eso que en el Quimet (inaugurado por primera vez en 1954) podemos encontrar los clásicos toneles con vinos a granel, las mesas de mármol con pies de forja, sillas de todo tipo, pavimento hidráulico, paredes atiborradas de botellas de vino, además de recortes de periódico que hacen referencia a este preciado local y hasta un curioso servicio que, entre otras cosas, te indica con una luz roja si está ocupado o no.

Charcutería La Pineda

Pese a haber paseado innumerables veces por el casco viejo de Barcelona, hoy hemos descubierto un pequeño local en el cual no habíamos reparado hasta mediar sugerencia ajena. Se trata de la CHARCUTERÍA LA PINEDA y, a pesar del nombre, también dan de comer y beber.

El local está en marcha DESDE 1930, tal y como reza el cartel de la entrada, y tiene pinta de que se ha mantenido la misma estética desde entonces.

La entrada es pequeña y está llena de botas de vino, productos de charcutería y conservas en el escaparate. El establecimiento funciona como tienda y dispone a la vez de 5 MESITAS (de las de pies de forja y sobre de mármol) en las que se pueden degustar los productos a la venta.

No cabe duda de que es un local con encanto y prueba de ello es la cantidad de gente, sobre todo guiris, que entran aunque solamente sea a mirar. Al fondo a la izquierda hay una pequeña barra de bar en la que tienen dispuestas las distintas tapas o aperitivos, véase : ensaladillas varias, alcahofas con anchoas, salpicón de marisco, tomatitos rellenos…..Nosotros hemos pedido una ENSALADILLA RUSA, un par de alcahofas, JAMÓN SERRANO y un platito de queso semicurado y, la verdad, es que hemos disfrutado de lo lindo.

Bar La Esquinica

Actualizado el 20-10-2012. Hemos añadido fotos nuevas y actualizado el horario, que ha cambiado.
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Bienvenidos a La Esquinica, uno de los bares de tapas más EMBLEMÁTICOS y conocidos de Barcelona pese a su ubicación, un tanto distante de las rutas más “turísticas” o comerciales y que un servidor aún no había tenido la oportunidad de probar.

Después de oír no pocos comentarios acerca de la pérdida de calidad del local y contrarrestando la tan manida opinión de “ya no es lo que era”, he de decir que el establecimiento está a un muy buen nivel.

Exteriormente, el local no destaca por nada esencial, tiene un escaparate amplio con una gran terraza exterior y un aire a taberna clásica que corrobora la decoración interior con profusión de madera, azulejos y grandes lámparas de forja.

Bar El Xampanyet

Este es uno de los bares de tapas más conocido de Barcelona y, definitivamente, el más popular del barrio del Borne, y es que los dueños no han dudado en publicitarse en guías varias para extranjeros, por lo que, lo habitual, es encontrarse el local abarrotado de hiper rubios de nariz sonrosada, entre otros.

Pero en este caso, El Xampanyet cumple las condiciones exactas para ser un BAR AUTÉNTICO, pues lleva abierto desde hace más de 80 años y, seguramente, mantiene casi intacta la decoración, entre abarrotada y caótica. Sus dueños son un matrimonio autóctono que sigue ahí, al pie del cañón, pues lo normal es encontrártelos tras la barra, sirviendo el mítico xampanyet (una especie de champán muy suave) o pululando entre las mesas.

Además de por el xampanyet, el bar es conocido por sus ANCHOAS y por los platillos de EMBUTIDO IBÉRICO y queso seco que sirven, todo ello de muy buena calidad a excepción de la tortilla de patatas, que es bastante regular. Eso sí, tenemos que puntualizar que, a pesar de que sus anchoas son famosas, nada tienen que hacer con las del bar Salvat.

Bar La Bombeta


La Bombeta es un bar muy conocido en el barrio de La Barceloneta de Barcelona, ya sea por su cercanía al Paseo Joan de Borbó, ruta de peregrinaje guiri para los que van y vienen de la playa, como por sus tapas.

Es curioso que cuando entras en La Bombeta, el local y, sobre todo, la frase que hay puesto bajo los toneles “no hablamos inglés pero hacemos unas bombas cojonudas” te llevan a pensar que aquél es un bar agradable y en el que pasarás un buen rato. Nada más lejos de la realidad.

Creo que los camareros, para entrar a trabajar ahí, pasan algún tipo de examen psicotécnico para valorar el grado de incompetencia y borderío; si no llegan a unos niveles extremadamente altos, no son contratados. Es para flipar que atiendan a los clientes sin ni siquiera mirarles a la cara, que pasen de ti 300 veces cuando les llamas y que se larguen sin avisar mientras les estás pidiendo. ¿De verdad tenemos que aguantar eso?