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Cervecería El Vaso de Oro


Actualizado 21-02-2014: hemos actualizado el horario de apertura.
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El Vaso de Oro es, entre otras muchas cosas y tal y como reza su lema, el “manantial de la cerveza”. Sin duda la cerveza de tirador es exquisita, ya sea rubia o tostada, y los camareros la tiran como Dios manda (¡si es que Dios manda algo!). Te la sirven en jarra o en unos prácticos vasos de cristal de diseño propio y a los que denominan “filo”.

Este bar-cervecería está situado en plena zona turística de la Barceloneta y, pese a no estar en primera línea, los turistas no son ajenos al local aunque la mayoría de la clientela sigue siendo autóctona.

El local es muy estrecho y nada más entrar te das de bruces con la gran barra alargada que va de punta a punta del local y que separa 2 pequeñas zonas habilitadas con mesas. Lo habitual, sin embargo, es comer de pie en la barra.

Bar Alastruey

Bar Alastruey
Actualizado 26-10-2017: Hemos visitado de nuevo el bar, actualizando las fotos y la información.
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Situado estratégicamente, el Bar Alastruey se mantiene ajeno a los turistas de Barcelona gracias a que, aún estando en pleno centro, lo encontramos en una callejuela paralela a Vía Laietana y a un lado del Mercat de Santa Caterina. Por lo tanto, la parroquia de este bar es autóctona y muy fiel.

A pesar de que el rótulo de la fachada es nuevo (un accidente con una pelota), entrar en el Alastruey es como viajar 50 años atrás. No parece que hayan cambiado mucho las cosas y, aún así, todo está impecable e impoluto.

A nivel gastronómico, podemos decir que solo por la ENSALADILLA RUSA del Alastruey merece que hagamos una visita, al menos, una vez en la vida. Muy recomendable es el menú de 15,50€ (de comida tradicional) y el resto de la carta. Nosotros, en nuestra reciente visita, nos decantamos por la ensaladilla rusa ¡obvio!, unos calamares a la romana, un xató y una merluza. ¡Buenísimo!

Bar La Bodegueta

bar de tapas en el Eixample

La Bodegueta es un clásico en pleno centro de Barcelona, tanto es así que en cuanto termina la jornada laboral, es prácticamente imposible de encontrar un hueco. Toca apuntarse a la lista y esperar.

Una vez dentro, el ambiente es agradable y, por extraño que parezca, no hay guiris en la costa. Botellas de vino repartidas por las paredes, murales cerámicos antiguos, boticas, mesas antiguas… Ahora toca probar las tapas de este local e intentar descubrir por qué está siempre a reventar.

Pedimos una de bravas, una ensaladilla rusa, un pulpo a la gallega y unas croquetas de pollo (sí, todo muy clásico). A excepción de la ensaladilla, todo lo demás era bastante bastante mediocre: las bravas malas y refritas, el pulpo era puro chicle y las croquetas estaban algo resecas. Entonces, ¿a qué viene tanto éxito?¿nos equivocamos de tapas?