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Las mejores vermuterías de Barcelona

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Que el vermut está de moda es innegable. Buena prueba de ello es la creciente aparición de negocios nuevos y otros viejos que se reciclan bajo el título de VERMUTERIA, dando a entender que se especializan en el mundo del vermut, del aperitivo, aunque a veces no es así, o no del todo.

¿Es correcto denominarse “vermutería” cuando sólo ofreces 1 ó 2 marcas de vermut? Es la duda que siempre nos asalta cuando nos encontramos frente a una de ellas. Quizás como entendidos en el tema, cuando visitamos una vermutería esperamos que nos ofrezcan una mínima carta de posibilidades y no que al preguntar te respondan “-sólo tenemos este”.

Celler 1912

Actualización 17-2-2016. Hemos añadido nuevas fotos y actualizado el horario.
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Al lado de Barcelona y en pleno casco antiguo de L’Hospitalet de Llobregat nos encontramos una bodega que, curiosamente, justo ahora ESTÁ DE ANIVERSARIO, el número 100, para ser exactos. Se trata del Celler 1912, ubicado muy cerca del mercado y en una calle tranquila, perfecta para pasear y parar a “repostar”.

El Celler 1912 es una bodeguita de distribución singular, no ya por el espacio, que está DIVIDIDO EN 2 ZONAS sino por la extraña disposición de la barra o barras, pues hay varias zonas en las que poder colocarse, una entrando a la izquierda y que admite ambos lados para sentarse, una en forma de L más al fondo, justo donde está la vitrina de alimentos…

Más allá de todo el SURTIDO DE VINOS y vermuts que la bodega suministra, que no son pocos, podemos llenar el buche con un VARIADO REPERTORIO DE ENCURTIDOS: tomatitos rellenos y algo picantes, anchoas, surtido de banderillas, balacao con ñoras… Sin echar en falta dos clasicazos de todo bar que se precie: las olivas verdes y las patatas chips.

Bodega J. Cala

De vez en cuando, la vida te sorprende con joyas como la que visitamos recientemente, y es que no solo es éste un local con mucho encanto sino que permanece IMPERTÉRRITO a pesar de hallarse en la parte más lejana de POBLE NOU, casi en la frontera con Badalona. Se trata, pues, de la Bodega J. Cala.

La fachada de madera y de un precioso color carmín da paso a un espacio interior abierto, entarimado en madera y con BOTAS DE VINO DE DISTINTA FORMA Y TAMAÑO. En las paredes encontramos decenas de fotografías antiguas y, sobre todo, pósters de temática TAURINA de épocas pasadas donde podemos ver, por ejemplo, a un Jesulín de Ubrique imberbe o el anuncio de una corrida de toros con Manolete, en Melilla. Además, llama la atención la particular devoción que los dueños tienen por los llaveros, que visten buena parte de la bodega.