Bar Alastruey Barcelona
A pesar de estar situado estratégicamente, el Bar Alastruey se mantiene ajeno a los turistas de Barcelona gracias a que, aún estando en pleno centro, lo encontramos en una callejuela paralela a Vía Laietana y a un lado del Mercat de Santa Caterina.

A pesar de que el rótulo de la fachada es nuevo (un accidente con una pelota), entrar en el Alastruey es como viajar 50 años atrás. No parece que hayan cambiado mucho las cosas y, aún así, todo está impecable e impoluto.

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La clientela del Alastruey  es autóctona y muy fiel

A nivel gastronómico, podemos decir que solo por la ensaladilla rusa del Alastruey merece que hagamos una visita, al menos, una vez en la vida. Muy recomendable es el menú de mediodía (de comida tradicional) y el resto de la carta. Nosotros, en nuestra reciente visita, nos decantamos por la ensaladilla rusa ¡obvio!, unos calamares a la romana, un xató y una merluza. ¡Buenísimo!

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La pena, entre comillas, de este bar es que no abre por las noches ni tampoco los fines de semana, así que no queda más remedio que bajar al centro entre semana a desayunar o a comer en el Alastruey. Un esfuerzo mínimo para poder disfrutar de verdadera autenticidad y luego, ya por la tarde-noche, irse de ruta de tapas a otros bares auténticos cercanos.

Bar Alastruey
Mercaders, 24. Barcelona
De Lunes a Viernes, de 7:30 a 18h.