Granja Dulcinea

Viajamos a las puertas del siglo XIX para adentrarnos en una de las granjas más antiguas de la ciudad, y es que pocas en Barcelona podrán decir lo mismo. En 1803, abrió sus puertas la Granja Dulcinea, situada en la gótica, peatonal y encantadora calle Petritxol, al lado de otro clásico: La Pallaresa.

Es asombroso que, más de 200 años después, los propietarios sigan preocupados en mantener el local impecable y con la estética que, si bien entendemos que ha sufrido cambios a lo largo de su historia, te lleva irremediablemente a épocas pasadas.

La Granja Dulcinea abrió sus puertas en 1803 en la calle Petritxol de Barcelona

Al igual que en La Pallaresa, el servicio es exclusivamente masculino, uniformado con pantalón negro y camisa blanca; reminiscencias de un pasado que todavía hoy asociamos a la elegancia y al buen hacer, a la profesionalidad y amor del camarero por su trabajo.

En nuestro caso y como es menester, pedimos 2 suizos, uno con bizcochos (melindros, en catalán) y otro con churros; todo un festín para una tarde algo fría y que nos entró de maravilla. Había la posibilidad, además, de pedir un simple chocolate a la taza o el chocolate a la francesa, que lleva más leche de lo normal.

Granja Dulcinea Suizo de la Granja Dulcinea Granja Dulcinea 2

Todo estaba muy bueno y la granja es de las más acogedoras, aunque no pudimos dejar de acordarnos de la nata de La Pallaresa, algo fuera de serie. De todos modos, es muy recomendable una visita al Dulcinea, ahora que se acerca el invierno y las fiestas navideñas.

Granja Dulcinea
Petritxol, 2. Barcelona
De Lunes a Domingo, de 9 a 13h y de 17 a 21h.


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