Bodega Cala Barcelona

De vez en cuando, la vida te sorprende con joyas como la que visitamos recientemente, y es que no solo es éste un bar con mucho encanto sino que permanece impertérrito a pesar de hallarse en la parte más lejana de Poble Nou, casi en la frontera con Badalona. Hablamos de la Bodega J. Cala.

La fachada de madera y de un precioso color carmín da paso a un espacio interior abierto, entarimado en madera y con barricas de vino de distintas formas y tamaños. En las paredes encontramos decenas de fotografías antiguas y, sobre todo, pósters de temática taurina de épocas pasadas donde podemos ver, por ejemplo, a un Jesulín de Ubrique imberbe o el anuncio de una corrida de toros con Manolete, en Melilla. Además, llama la atención la particular devoción que los dueños tienen por los llaveros, que visten buena parte de la bodega.

Como decíamos al comienzo, su ubicación tan alejada del centro y de cualquier ruta existente, hace que la clientela sea 100% autóctona, propia del barrio, a excepción de algún que otro amante de las BODEGAS ANTIGUAS ávido de nuevas experiencias.

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Nosotros nos decantamos por probar las ANCHOAS, puesto que anuncian en la fachada que son de lo mejor que tienen y, efectivamente, merece la pena probarlas. En cuanto al resto de la reducida carta, no encontraremos nada más allá de algunas conservas, aceitunas y patatas chips.

En cualquier caso, predomina entre la clientela tomarse un vermut casero, una copa de vino… Liturgia sagrada donde las haya. Así pues, visita imprescindible a la Bodega J. Cala.

Bodega J. Cala
Calle Pere IV, 460. Barcelona
De Martes a Domingo, de 9 a 16h
Lunes cerrado.


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